Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.
lunes, 11 de abril de 2011
Tergiversa mi realidad.
Invítame a bailar esa noche en la que Moon pueda pasear con nosotros y logremos tocarla sin alzar demasiado las yemas de los dedos. Voy a inventar un verano infinito el día en el que la rutina se haga realmente digna de su significado. Cuando consigas creer en mi imaginaremos como realidad esos sueños solo tomados en cuenta si la situación es de caricias. Contagia tu ánimo de mi risa si es que sonrío, guarda los comentarios que se graban sin que mi fantasía desee que quepan en el alma. Enséñame los secretos que el mundo consigue ocultarme. Guiaré las hadas de los diferentes caminos como si existiera no mas de uno, ordenadas pero sin orden. Acabaré con las reglas que creo otros me dictan, sin ser consciente de que yo misma las escribo. Salta por encima de mis palabras, eso si, cuídate de no pisar ninguna. Dame lo que te quede por ofrecerme. Agarraré las sobras del cariño, fabricaremos momentos dulces cada víspera. Prometo seguir cambiando la verdad tantas veces que no puedas enumerarlas, espero que sigas moviendo mi mundo. Así, justo así.
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