Podría ser que el problema principal, en contra de la opinión de aquellos que nada tienen que decir, no fuera la falta de fe, sino la confianza que abrazaba cualquier palabra algo mas elaborada que las demás. Podría suceder además que ocurriera lo que solía suceder, todo calmado fuera y excesivos y molestos ruidos entremezclados y carentes de sentido común en el interior. Una puede derrochar horas e incesantes ilusiones en perseguir ciertos, ¿cómo los denominan? sueños, ¿por qué? esperanzas parece mas adecuado. No hay sueños sin esperanza, incluso aunque el abandono manipule sin esfuerzo el resto de emociones encerradas entre batallas que creímos perder. Pesimistas, dicen aquellos que prefieren pintarse con dudoso éxito y aspecto en cierto modo patético sonrisas de bufón cuando en el fondo de su consciencia resuenan, sin cambiar a un tono mas amable, ecos de depresiones fugaces que el tiempo no se encarga de curar, Optimistas dotados de madurez y la suficiente orgullo como para no dejar escapar un leve suspiro al silencio. Se ve tan irreal un mundo sin lágrimas, no solo lamentos, lacrĭmas rebosantes de emociones, dibujando figuras únicas sobre rostros en ocasiones tranquilos, conmovidos, desolados,y, a veces, por fortuna felices.Podría ser, y escribir esto no es mas que arrogancia, convencida de errores por aparecer, que el gran secreto de la humanidad no fuera otro que una mezcla desigual de tristezas, penas, y es que no son sinónimas, compasión, felicidades momentáneas y dosis desproporcionadas de abstracta e incomprensible esperanza.

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