Sin ser arte ni artista
quisiera contar cómo vas
a arrancar de mi vida
los cálidos novïembres.
Te acercarás de puntillas
tan azul que me asustes,
reirás ebrio de amistad
de esta basura histérica
que he titulado pesadilla.
Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.
viernes, 31 de enero de 2014
Pe.
martes, 21 de enero de 2014
Adición negativa.
Un fracaso
más, tan
gélido,
tedioso, pesado,
tan insípido
y obtuso
como sus
gestores
Una vida
menos a la que
acompañar en
sus sinvivires,
dos
conciencias menos desveladas
-quizás fuera
mejor contar tres-.
Una mentira
sincera que
añadir a
versos sin olor,
por supuesto,
sin rima
con algo de
interés y amor,
-quizás fuera
mejor afirmarlo-.
Mujer menos a
la que
torpemente no
le importan
tus artes.
¿no?
No, ciertamente
no te salen las cuentas.
Ni a mí.
lunes, 20 de enero de 2014
La flor más hermosa del mundo.
La serialidad me acecha por la noche, haciendo que me acuerde de ella cuando hace años que no aparece por mi vida.
Conocernos fue el precio a pagar.
Sufrirnos ya no lo hacemos sino tras cada despedida de algún o alguna extra.
miércoles, 15 de enero de 2014
JUAN GELMAN
Hay personas que mueren y dejan tras ellas rostros llorosos, otras historias morbosas para periodistas de poca monta, otras dejan un hueco en la cama de un amante, algunas afortunadas dejan fortunas, otras sin embargo, dejan deudas. Y las más bonitas, las almas más bonitas que mueren, dejan arte, o en este caso, poesía.
No te olvidaremos, es lo mejor que tiene ser escritor, el cariño eterno de los lectores que hayan en tus versos la salvación o la comprensión que el mundo no les brinda.
Por tus poemas y por ti, eterno Juan Gelman.
"Epitafio
Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.
Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.
¡Digo que el hombre debe serlo!
Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín."
No te olvidaremos, es lo mejor que tiene ser escritor, el cariño eterno de los lectores que hayan en tus versos la salvación o la comprensión que el mundo no les brinda.
Por tus poemas y por ti, eterno Juan Gelman.
"Epitafio
Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.
Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.
¡Digo que el hombre debe serlo!
Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín."
domingo, 12 de enero de 2014
El horror amanece.
Hoy es domingo, hoy están empezando a doler hasta los domingos. La rabia se acumula y las soluciones no llegan, la indignación lo llena todo, la esperanza se escapa con el sol, a las seis de la tarde. Las adicciones literarias aumentan la desesperación y el pesimismo, pero como cualquier adicción, una no puede dejarla. Las viejas compañías se han tornado involucionistas, las nuevas no se paran a ayudar por el camino. La vida, continúa mientras muere la alegría, mientras la esperanza está exhausta llorando en un rincón como la pobre musa de Bécquer. Vosotros, ¡malditos insensibles!, continuáis riendo y hablando muy alto sin escuchar a nadie, sin reparar en nada. Vosotros, asquerosos y miserables coetáneos, seguís mostrando vuestro "arte" en redes sociales, vuestras mejores sonrisas fotográficas y vuestro nimio intelecto. Vosotros que si leyeseis esto, me censuraríais de inmediato por no hablar de amor, ni cantar al optimismo en estos tiempos. En crisis, no se debe ser optimista contra pronóstico de masas, en crisis los poetas e intelectuales lloran y gimen por el mundo, abren ventanas y párpados a los felices, para indignarlos, para desasosegarlos, para que se den cuenta de una vez por todas de la opresión y el saqueo que sufren constantemente a cambio de la ilusión del voto libre, a cambio de la ilusión del tiempo libre, a cambio, en fin, del postulado de libertad en el que siempre estuvimos inmersos.
Hoy es domingo, duelen los domingos, duelen los eneros, duele el tiempo, el paso de este e irónicamente el retroceso histórico. Hoy es España, vergonzosa, mustia, habitada por Cronos detenidos y Martes sin valor, por Venus mortificadas y Prometeos egoístas. Hoy, como siempre, no entiendo nada.
martes, 7 de enero de 2014
¿Hogar?
Estas vacaciones he echado de menos un café cargado de desilusión y risas, un abrazo sincero que me hubiera extrañado, un amigo con el que pasar las horas, un día de bailes y confesiones, un alma enamorada que se interese por mi insípida existencia. Estas vacaciones he echado de menos el sentimiento de volver a Salamanca llena de pena, no obstante, me voy tan feliz como me fui en septiembre, en busca de mi felicidad.
martes, 31 de diciembre de 2013
Dramas inmensos, wio, 1999, incendios, imantada, gritos, toros en la wii.
Irónicamente, aunque a ninguno le importe, la otra gran parte del año la dio este grupo sin gran voz ni gran escena. Con gran alma llena de decepciones y de experiencia. Así, con sus letras os despedí, vosotros me abandonasteis, unos por ser yo, otros por no serlo. El curioso sentido del humor del universo. Mi personulidad sigue tan caótica como siempre, un día y unas uvas no van a cambiarla.
Sin amor, pero con Love.
Nos queda la palabra.
Un año de sombras, un final de año de poesía. Y por ella brindo. Resumen de una de las mejores aportaciones que tuvo el 2013, por Octavio Paz:
Decir, hacer
A Roman Jakobson
Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.
Decir, hacer
A Roman Jakobson
Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.
Octavio Paz
lunes, 30 de diciembre de 2013
Y OLÉ.
Si hay algo característico en esta personalidad tragicómica nuestra es la tozudez. Nadie nos hace cambiar de opinión, ni con argumentos sólidos, ni con experiencias personales ni aunque nos trajeran al mayor erudito en la materia a discutir. Ya dijo Calderón, "A quién razón no vale, ¿qué vale tener razón?". Una lástima para este país que sus habitantes no hayan evolucionado ni un poquito desde el siglo XVII. Una pena que la obra de arte que mejor nos defina, siga siendo, cómo no, Lucha a Garrotazos.
Quizás, el problema de la incomprensión y la ignorancia a todo aquello que se sale de nuestra realidad sea la falta de empatía. "El español es solidario y generoso, es amigable, dicharachero..." dicen algunos para autocomplacerse de su bondad. Y si bien es cierto que esas cualidades se extienden entre gran parte de los ciudadanos, no es menos cierto que se limitan a ponerlas en práctica únicamente entre su círculo, entre sus amigos, entre la familia, entre, en definitiva, los iguales a ellos.
El español es impasible ante opiniones ajenas, pero esto no es lo peor. Lo peor es esa manía de tratar de expandir sus ideas (pensadas o no, documentadas o no, defendibles o no) al resto de población, como si nadie más que él y los de su ideología tuvieran el derecho a opinar.
Esta pequeña digresión se me ocurría al leer la carta de cierto padre a uno de esos periódicos de la más extrema derecha. En ella, el señor defendía con su propio caso, el no aborto en casos de malformación grave. Supongo que para los provida, esta manifestación del señor es la solidez que necesitaban. Sin embargo, el hombre era abogado, de lo que deduzco que su posición económica es holgada, es decir, no tendrá mayor problema que el soltar unos cuantos cientos de euros a clínicas especializadas, a empresas especializadas también en materiales que faciliten la vida de su hija. Con todos mis respeto al señor, pues verdaderamente me parece admirable su entereza, ¿pensó alguna vez en padres que tal vez no tengan trabajo, ni casas acomodadas, ni dinero para rehabilitaciones? ¿o tal vez en padres divorciados, en madres solteras que quién sabe quizás sean inmigrantes, o quizás no, o quizás sean jóvenes, menores...? En fin, ¿pensó en otro caso que no sea el suyo propio?
No, supongo que no. No es ese el espíritu español. El español tatúa su pensamiento en los demás y pretende que todos vivan su misma situación. Porque somos así, porque viva España, la cerveza, los toros y el fútbol. Y a quien no le guste, lo tachamos de raro, de antipatriota, de "resentido". El español prototípico no cambia, es perenne, es el de Quevedo y el de Larra, el de Baroja y Unamuno. El de Machado, ese que hace honor a aquello de "En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa".
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Dios en el Parnaso.
"¡Viva la República,
los matrimonios entre iguales,
rueden cabezas cuadradas,
redondéense los ideales!
Sexo no es compromiso,
amor no es subyugación,
admiración no es idolatría,
arte, por sí sola, ya es religión.
¡Muera la ignorancia,
la xenofobia, el seminismo,
el machismo, la homofobia,
muera, en fin, la sinrazón!
Fe no es altruismo,
compasión no es bondad
doctrina no es verdad única,
censura no es seguridad."
Dijo dios, en minúsculas, contemplando el reflejo que había hecho de él Buonarroti.
Y ahora, personalmente, si dios existiera creo que sería un poeta cabizbajo, sin éxito ni gloria, en busca de mujeres en las que completarse y de libros en los que comprenderse. Por suerte para nosotros, dios no existe, pero poetas hay muchos.
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