Hoy es domingo, hoy están empezando a doler hasta los domingos. La rabia se acumula y las soluciones no llegan, la indignación lo llena todo, la esperanza se escapa con el sol, a las seis de la tarde. Las adicciones literarias aumentan la desesperación y el pesimismo, pero como cualquier adicción, una no puede dejarla. Las viejas compañías se han tornado involucionistas, las nuevas no se paran a ayudar por el camino. La vida, continúa mientras muere la alegría, mientras la esperanza está exhausta llorando en un rincón como la pobre musa de Bécquer. Vosotros, ¡malditos insensibles!, continuáis riendo y hablando muy alto sin escuchar a nadie, sin reparar en nada. Vosotros, asquerosos y miserables coetáneos, seguís mostrando vuestro "arte" en redes sociales, vuestras mejores sonrisas fotográficas y vuestro nimio intelecto. Vosotros que si leyeseis esto, me censuraríais de inmediato por no hablar de amor, ni cantar al optimismo en estos tiempos. En crisis, no se debe ser optimista contra pronóstico de masas, en crisis los poetas e intelectuales lloran y gimen por el mundo, abren ventanas y párpados a los felices, para indignarlos, para desasosegarlos, para que se den cuenta de una vez por todas de la opresión y el saqueo que sufren constantemente a cambio de la ilusión del voto libre, a cambio de la ilusión del tiempo libre, a cambio, en fin, del postulado de libertad en el que siempre estuvimos inmersos.
Hoy es domingo, duelen los domingos, duelen los eneros, duele el tiempo, el paso de este e irónicamente el retroceso histórico. Hoy es España, vergonzosa, mustia, habitada por Cronos detenidos y Martes sin valor, por Venus mortificadas y Prometeos egoístas. Hoy, como siempre, no entiendo nada.
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