Hay personas que mueren y dejan tras ellas rostros llorosos, otras historias morbosas para periodistas de poca monta, otras dejan un hueco en la cama de un amante, algunas afortunadas dejan fortunas, otras sin embargo, dejan deudas. Y las más bonitas, las almas más bonitas que mueren, dejan arte, o en este caso, poesía.
No te olvidaremos, es lo mejor que tiene ser escritor, el cariño eterno de los lectores que hayan en tus versos la salvación o la comprensión que el mundo no les brinda.
Por tus poemas y por ti, eterno Juan Gelman.
"Epitafio
Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.
Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.
¡Digo que el hombre debe serlo!
Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín."
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