Estas vacaciones he echado de menos un café cargado de desilusión y risas, un abrazo sincero que me hubiera extrañado, un amigo con el que pasar las horas, un día de bailes y confesiones, un alma enamorada que se interese por mi insípida existencia. Estas vacaciones he echado de menos el sentimiento de volver a Salamanca llena de pena, no obstante, me voy tan feliz como me fui en septiembre, en busca de mi felicidad.
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