Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

lunes, 20 de enero de 2014

La flor más hermosa del mundo.

La serialidad me acecha por la noche, haciendo que me acuerde de ella cuando hace años que no aparece por mi vida.
Conocernos fue el precio a pagar.
Sufrirnos ya no lo hacemos sino tras cada despedida de algún o alguna extra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario