Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Upendi significa amor, ¿verdad?

Como la sal al azúcar, el vinagre al aceite, la guerra a la paz. Como la lluvia de verano, las lágrimas cuando todos ríen y las risas inoportunas. Como la pasión al mas firme principio y la poesía al poeta, como la inspiración al artista. Parecidoo a los pies que se queman con la arena mas fina y luego bailan entre las olas. Lo mismo que la pintura a las matemáticas, que el baile a la canción, que Quijote a Sancho. Como Kovu y Kiara, o campanilla y Peter. Igual que un beso a un muerdo, o un abrazo a decenas de burlas. Similar a lo que representa el final feliz para la princesa disney, o la llegada de la primavera para los amantes del cerezo en flor. Como la macedonia al helado, la unión a la fuerza, la independencia a la seguridad o los pájaros mas coloridos a la selva tropical. Semejante al lazo que existe entre vida y  felicidad, muerte y misterio, como el chocolate al café y la coca cola al whisky.Como las humanidades a las ciencias, la adolescencia a la vejez. Exactamente como la responsabilidad y la pereza, la esperanza y la fe, el sexo y el amor.

martes, 1 de febrero de 2011

Es condición sine qua non to be or not to be

Quitó todos los adornos, y fue menguando, se quedó translúcida, incolora, muda. Todo la representación que era ante el mundo eran sus palabras. Palabras que a algunos hacían reír pese a ser pronunciadas con seriedad y que a otros conmocionaban cuando a ella le parecían risueñas.
Al fin y al cabo todos somos casi por obligación eso, desesperados, palabras sin ecos que todo lo tuvieron. Voces que gritan indignadas que anhelan un mundo en su sano juicio y que llorar desoladas ante deslices incontrolables. Es impensable detener aunque sea en la unidad temporal mas mínima concebida el fluir de términos que nos asfixian el corazón. Almas hechas de sílabas, sílabas de nada, letras imaginariamente reales, fonemas que en el mundo nadie encuentra, sueños narrados. Nos asemejamos a diarios contados continuamente, escritos a veces a medias, con tachones que solo nosotros mismos podemos descifrar. Nos vivimos con frases que mezclamos sin criterio, con mas pasión que razón. Encontramos algo imposible y es la vida, sin v-i-d-a: letras. Sin tener el siempre bien recibido amor para explicar porque con algunos abrazos lloramos de felicidad o el incomprendido odio para justificar una crueldad naturalmente humana que nos atemoriza. Tropiezo y caigo, y es que esto no es mas que la enésima evidencia. Solo tengo palabras, no obstante no puedo acabar de esta forma. Acorralan mis pensamientos imágenes silenciosas en las que no hizo falta hablar, recuerdos mudos que se graban en forma de cicatriz sobre mi propio cuento. Puede que, tal vez, a lo mejor, además de a las palabras te tenga a ti, el que me enseña que detrás de tantas decoraciones se encuentra el mundo de los actos callados, nunca proclamados a los vientos, que completan, o construyen por completo, (según los ánimos) mi quisquillosa vida.


miércoles, 26 de enero de 2011

Buh!

Me he creído valiente por demasiado tiempo. Me enfrento a la oscuridad, a las películas macabras y sangrientas e incluso a la muerte. Nunca he sido una niña miedosa cuando era mas pequeña, me enorgullecía de no temerle a nada. Carmen sin miedo. Bien pues hoy tengo miedo, es un miedo desnudo pero envuelto entre decenas de telas brillantes y excéntricas, un miedo que arrastra junto a él otros pasados e incluso algunos futuros. Tengo miedo al pensar en abrazarle y encontrar en su lugar a un extraño con expresión asqueadamente rígida, a caerme en la carretera hasta él. Me da pavor,( mira tú que palabra mas horrenda), que devuelva mi sonrisa al ver que la remitente no es otra sino yo. Estoy aterrorizada en especial porque cometeré el mismo error cientos de veces y seguiré vetada a la razón. Hoy tengo miedo, ando asustada de aquí para allá, sin acertar sílaba, sin entonar una sola nota, con la cabeza al frente aunque la mirada cabizbaja, y el corazón en la boca, y las ganas de hablar entre las costillas, que atraviesan despacio las palabras que huelen a él. Temo a que el paso del tiempo borre la marca que algún día creí haberle tatuado de manera que nadie volviera dejarle otra semejante. Pánico a quedarme sin razones, juicios, demostraciones, pruebas, testimonios, explicaciones o argumentos para proteger todo aquello que defiendo.
Sin embargo asusto al miedo, se va porque ni siquiera él puede aguantar ver como lo recibo a trompicones. Hoy tuve miedo, hoy sé que puede escaparse con una pizca de imaginación y una cucharadita, (o cucharachita, que me hace mas gracia) de bueno momentos con alguien muy como yo.



Pateticus Humillantus!

martes, 25 de enero de 2011

Niños jugando a ser soldados.

Daba vueltas sin ton ni son, falta de ganas, hice intentos de mirar una camiseta y digo que hice amagos porque en ese momento mi cabeza se detuvo a escuchar la lenta canción que resonaba en ese momento en la tienda. Ciertamente me pareció agradable no soportar en aquel lugar las monótonas y estridentes melodías que suelen resonar como un punteo incesante en nuestros oídos. Trato de no desviarme, la cuestión es que la música que en aquellos minutos penetraba en mi hablaba de niños baratos, ¿niños baratos? niños que no tienen zapatos, completamente perdidos, acomplejados por la gran ciudad, continúa la letra. Me he detenido, no sé por cuanto tiempo, tal vez fueron solo sesenta segundos o a lo mejor el doble, fijándome en todas esas señoras que paseaban al lado de las estanterías saturadas de todo tipo de prendas, lógicamente ninguna me devolvió la mirada. A mi se me han quitado las ganas de comprar cualquier camiseta, diadema o sujetador, no obstante he seguido paseando por la calle del consumismo una hora y media mas. Me creí perdida, al igual que los niños de la canción, me sentí tan incompleta, descolocada, estuve girando. Ahora opino que tal vez los negocios deberían poner mas a menudo canciones como está para gusto de sus clientes, pero bah... no les compensaría, probablemente algunos, desterrarían su parte mas gastosa escuchando esas notas. Pasé toda la tarde con la vista de un lado a otro, ojeando rostros que como de costumbre me parecían indistinguibles entre ellos. Cuando salí de esa calle que en ocasiones me parece sin final miré hacia arriba, y agradecí por enésima vez poder ver el cielo, ante el que todos somos iguales, ante el que quizás esos chiquillos no se encuentren tan  abandonados.

domingo, 23 de enero de 2011

Betterman.

Es el destino, ellos estaban destinados a estar juntos. ¿De verdad creía que el amor podría nacer en la infancia? Se le ocurría una persona que podía amar a otra hasta el fin de sus días, una lástima que aquella chica no se hubiera dado cuenta aún de lo que él podía darle para el resto de su vida. Después de ver su historia ficticia tenía aún mas ganas de explorar aquellas tierras que desde hacía tanto tiempo le llamaban la atención. ¡Somos realmente crueles muchas veces, nosotros que nos adivinamos auténticos y altruistas! Se invierte tanto dinero en investigación para hacer viajes espaciales cuando hay millones de niños que mueren de hambre; hemos derramado ríos de lágrimas por sueños frustrados e imposibles dando la espalda a decenas de dictaduras injustas, podría contar las veces que chilló o se enfado con otros por no comprenderla e ignorar todas en las que ella había tratado de manera muy injusta a los demás. Un día vemos un documental o una película o leemos a algún gran líder social hablándonos sobre las injusticias y creemos ser bondadosos por unos instantes, pero que va... solo es falsa generosidad. Ella se había encerrado en el mas profundo egoísmo y hacían falta horas para que se diera cuenta de que era posible salir, lo primero era aceptarlo. Ser cada día mejor persona, abrazar a los ideales y no dejar pisotearlos a nadie, pero sobre todo no pisotearlos ella misma como acostumbraba a hacer, era muy sencillo decir que no le quedaba otra, que era así, que el determinismo biológico existe. Pues no. Se había cansado, estaba quemada, se puede cambiar. Lo que mas deseaba en el mundo era abrazar a tantos niños perdidos por las guerras, el hambre, en fin todo eso de lo que ya estamos mas que acostumbrados de oír hablar. Pese a que su carácter era patético no abandonaría ahora iba a luchar por cambiarlo, nada de reírse del que no es consciente de sus defectos, aprendería de los mejores, nada de poner su amor por él como excusa ante cualquier tragedia. Su vida era perfecta, al igual que tantas otras, debía disfrutar, cuando por fin alcanzara la mayoría de edad ayudar, y dejarse de quejar por el paso del tiempo y el robo temprano de su infancia. Desplegaría las alas para recoger con su vuelo a otros a los que se las hubieran cortado. Un día quiso ser médico del color, allá iba, a por eso, a tratar de no defraudarse a si misma, a llorar con la tristeza ajena, a sonreír al que no pudiera hacerlo. Alguien le había enseñado a amar un ideal por encima de cualquier cosa, y de hecho a ella no le importaría morir así. Debía empezar el camino de lo imprescindible dejando a un lado todas las mentiras que guardaba en su ser. Lo iba a dar todo, sin excepción. Adelante, porque realmente hacia mucho tiempo que no se decidía a volver a sus ojetivos antiguos. Cosas que hacer antes de morir: Pasar años en la India ayudando a huérfanos, leyó en su antes adorada libreta roja. Sonríe, se puede ser mejor, infinitamente mejor.

sábado, 22 de enero de 2011

Si aún conservaba esa pequeña llamita de esperanza por encontrarse una mirada conocida ya de sobra, si su corazón todavía daba vueltas ante la imaginación de su sorpresa... tal vez todo no estuviera perdido, quizás no, ojalá perdurará aunque solo fuera para ella esa gota de lo que había sido un río, ya que mientras guardara aquella molesta gota cualquier  hecho absurdo guardaría un poco de sentido, cualquier beso sería el primero. La esperanza, primer síntoma de debilidad humana, la esperanza, sencillez del amor, facilidad de felicidad.

jueves, 20 de enero de 2011

Esto es Nunca Jamás.

Puede que a ellos esa serie de imágenes seguidas les hubiera sorprendido mas que a ella, sin embargo estaba segura de que no la habían elogiado con el fervor con el que ella lo había hecho. Le gustaba tumbarse a imaginar, ¿qué como es eso? Pues bien, consiste en echarse al suelo en cualquier lugar donde el silencio sea un ruido que lo cubra todo y una vez estirada sobre la tierra soñar, ¿con qué? Con lo que venga a tu mente en ese preciso momento. Un día había imaginado que estaba en una casa india, que era una chica morena que correteaba de la mano de su hermano mayor por una gran montaña floreciente de inicios de primavera. Dicen que solo hay que creer, a todos les parece bien esto, lo aceptan y hacen suyas esas palabras como para hacerle ver al mundo lo utópicos que son ... Ella hacia resonar aquella oración cientos de veces en su mente, antes de ver el largometraje y probablemente después, se le antojaba mas que característico de aquellos que tienen esperanza, común de los ilusos, ilusos como ella. Ilusos por los que la mayoría siente lástima o hieren con sarcasmo, buscó en el diccionario y halló tras unos instantes rastreando su lengua un sinónimo a esta palabra que le resultó el mas adecuado: quijotescos. Vaya, personas que como el hidalgo se niegan a ver mas allá de lo que les parece hermoso o adecuado. Estaba harta de ser la fantasiosa que tenía la cabeza llena de pájaros, o mariposas como a ella le gustaba pensar, pero sabía que no podría vivir de otra manera, le era imposible deshacerse de la esperanza, de la fantasía de los cuentos infantiles. Cuando el primer niño rió por primera vez su risa se rompió en mil pedazos que saltaron por los aires en todas las direcciones, y así fue como aparecieron las hadas. No adivinaba si la figura de las hadas era tal y como la describían los libros de mitología, no obstante ella creía en las hadas, ninguna iba a morir por su falta de fe, lo había decidido hacía ya mucho tiempo, la primera vez que siendo muy pequeña vio Peter Pan. Le encantaba jugar a los piratas, a ser la maquinista de un tren fantasma, a bailar ballet y a hacer sonreír a los niños. Podía crecer, era lo deseable, sin embargo y por suerte era consciente de que esa esencia de ignorante alegría no la dejaría sola jamás, nunca jamás.


domingo, 16 de enero de 2011

La canción mas hermosa del mundo, la de nuestra propia vida.


Siempre he soñado con tocar el arpa. ¿El arpa? Si, si. Sería fabuloso. Cuando sea mayor y ya no pueda trabajar viviré en una casa en medio del campo para que el ruido de los insufribles coches no pueda romper mi tranquilidad y las voces de los tristes jóvenes poco instruidos no me despierten de mis sueños mas hermosos. Escribiría y tocaría el arpa, saldría a correr por los caminos repletos de flores multicolores, aunque en el caso de que mi edad no me lo permitiera me conformaría con pasear y respirar el suave y adictivo olor de la naturaleza. Los sábados cocinaría toda la mañana tartas de frutas y gominolas artesanales para ofrecerle a mis futuros nietos, que después de comer se columpiarían en una rueda enorme cargados de risas y rompiéndose de vez en cuando la ropita que en un principio estaba impoluta. Quiero tener el pelo largo y muy blanco, es mejor teñirse en la adolescencia que pasados los setenta tratando de manera absurda de ocultar los estragos del paso del tiempo. Al ponerse el sol miraría subir a la luna desde la hierba mas verde que mi cabeza puede imaginar, y reiría recordando lo vivido en esa jornada junto a aquel que hubiera logrado soportar mis miserias y éxitos durante toda una vida. Hablaríamos de las aventuras que aún a ese tiempo nos quedarían por vivir, como Ellie y Carl los adorables ancianos de UP, y de todas las que tachamos de nuestra lista de sueños conjuntos, lloraría un poco ante él de felicidad o tal vez de pena por quererme abrazar con demasiado esmero a la vida. Tal vez después pusiera mi canción favorita, aquella que narraría nuestra historia y bailaría bajo el manto de estrellas a su lado susurrando como si de dos jóvenes confundidos por las hormonas se tratase: te quiero.

sábado, 15 de enero de 2011

A través de tus ojos el mundo se quema.

No hubo manera de averiguar que había en tu corazón. Te he observado cuando nadie mas lo hubiera hecho, ignorando el dolor que hacerlo me producía. He perdonado cualquier herida que no me dabas tiempo a curar y abrías sin remordimientos una y otra vez. Escuché tus canciones favoritas hasta que éstas me arrastraron al mas temible abismo. Traté de aprender de mis errores y una y otra vez humillé y callé de malas maneras a mis principios para poder pasar contigo unos minutos llorones. Aprendí lo que era el miedo mirando como marchabas sin pena ni gloria hacia tu destino dejándome tirada en aquel lugar que parecía quererme acorralar utilizando la desolación y la soledad como armas. Ame tus mentiras, todos lo hacen. ¿Quién eres? Me encantaba pensar que únicamente yo era capaz de adivinar una palabra antes de que la pronunciaras. Abracé tus primeros besos, los escondí dentro de lo mas hondo y ahora los he perdido porque nunca han vuelto a hacerme quererte como lo consiguieron la primera vez. Hice mía la esperanza de pasar toda una eternidad a tu lado, creí en aquello que nunca había imaginado. Todos a tu alrededor están deshechos, aunque adivino que se creen mas construidos que los demás. Vi como te arrastrabas ante lo que nunca te pertenecería, caí en tus brazos pensando que no habría en el mundo otros como los tuyos, que solo querías sostener mis lágrimas. He creído en ti hasta el punto de entregarte la fe en mi misma, te he confiado mi futuro y regalado mi presente. Me duele tanto decirlo, te aseguro que mucho mas que a ti escucharlo, es tan difícil ver como huyes de mi vida riendo con sorna ante mi depresiva y patética manera de retenerte. Nunca te he conocido y si lo he hecho entonces has cambiado tanto que no veo nada en ti que pueda haberme hecho quererte de la manera lunática y obsesiva con la que lo hago. Todo lo que me queda de ti es tu propia valla de publicidad, la que le muestras a todos sean quienes sean y pretendan lo que pretendan. Nadie aprendió de tus errores.

viernes, 14 de enero de 2011

Dancing queen.

Hoy eres la reina de la pista, te comerás a quién quieras devorar, serás la máxima anotadora en este partido. Disfrútalo todo, bebe de la copa mas extravagante que te ofrezcan esta noche. Contra el mal de amores una fiesta inolvidable con amigos, que ya tocaba, que hace mucho que no nos emborrachamos juntas pequeña. Ríe como una loca presa de la emoción, del ambiente. Déjate guiar por una vez por la multitud mas desordenada y baila, ante todo baila. Hoy tu cuerpo ha decidido no ponerte ninguna limitación, solo vive el viernes. Olvida los rastreros actos que arremeten en tu contra durante la semana, vivamos en una fiesta sin fin. Eres guapa y lo sabes bien, utiliza tu encanto, taconea fuerte al entrar en el nuevo bar, corea tu canción favorita para que todos te oigan. Sube al escenario, muestra como mover las caderas a cuerpos mas inexpertos. ¿Para que tanto amor? Un rato de pasión y ya, mejor que ''nada nos separará'' , ''no puedo resistir mas'', un infierno ver como adora otros rostros y encantadoramente alegre escuchar un alago a tus curvas. Diviértete liando lo mas enredado de tu entorno, cae en unos brazos nuevos, carpe diem y olvida lo demás por unas horas. Nada de parejas hoy, solo felicidad compartida, exaltada, amable y alocada, muy alocada.