Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Clic -clic. Minutos rosas.

¡Yo lo que quería era ser un funambulista picassiano y rosa!
¿Qué sucedió?
La tercera dimensión me ahogó la fiesta, y, ya ve, ahora ando por ahí con mirada circense pero sin arte malagueño. ¡Qué resucite Pablo, quiero ser protagonista perenne de sus lienzos!
¿Sin guiones ni hechizos?
¡Con palabras y pinceles! ¡Con curvas y óleos! ¡Con mi pasión y su arte!

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