Vamos a escribir hoy por ti y por la eterna paciencia. Por las sonrisas ante las desesperaciones pasajeras y por las veces mutuas en las que nos hacemos poner los píes en la tierra, que a veces no es algo atroz, sino una manera de sentirnos más completos. Vamos a escribir que la distancia en este caso no separa aunque a veces enfade y desespere y que aunque no soy amiga de los siempre, el tiempo parece estar de nuestra parte. No debería quejarme por mi suerte, hoy y desde hace algunos años te tengo a ti, amigo.
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