Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

miércoles, 22 de mayo de 2013

 A esta hora, este preciso día, con estos ojos a través de los cristales de unas gafas cansadas y con unas palabras sonámbulas declaro mi envidia a todas esas almas artistas y sonrientes. A los que no se han dejado aplastar por la tradición posterior, a los que agarran los pinceles con fuerza y a los que besan sus propias palabras. Os envidio a vosotros, que sois capaces de ignorar la realidad opresora y de seguir a vuestro finísimo hilo de Ariadna. 

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