Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

martes, 14 de mayo de 2013

"Somos el tiempo que nos queda"

Somos el tiempo que nos falta, ese que nos asfixia al acabar el día (o la noche) el que ha marchado y pelea, Bonald, con el que nos queda. El tiempo que nos falta cuando sentimos la soledad en las carnes y el frío asfixiante fuera. Esos días que abrazamos sin manos ni fuerzas, sólo con la nostalgia desgastada del que teme el porvenir pese a entender que es este más que lo ya llegado. Somos las palabras escuchadas, las críticas recibidas y los labios pesados. Somos las peleas con gritos exuberantes, somos el valor perdido y las mentiras confiadas. Sin embargo, somos también las ilusiones venideras, el amor aún no finalizado, las vidas no entregadas todavía, los dedos que se entrecruzarán, los conocimientos deseados y las sensibilidades insospechadas y las vistas ignoradas y las personalidades ocultas, y el seríamos y el seremos...

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