Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Hey man!
Tú, agárrame con fuerza y guía mis dudas con mas cuidado del que yo misma pondría. Dime aquello que espero oír, agóbiame con tu cariño, asfíxiame con tus manías y pelea contra mis absurdas maneras de tristeza. Tú, explícame donde te escondes, pasa montado en una alfombra mágica a recogerme, aliméntame con palabras, permíteme bautizarte con besos. No me dañes, disfruta de mi carácter, observa divertido las películas dirigidas por mi fantasía. Tú, aparece de repente, enamórate de mis defectos, encaja en mi abrazo sin hacer ningún cambio en tu anatomía. Desvélate a mi lado de madrugada, acuéstame a la hora de desayunar, escóndete en mi armario asaltándome después despeinando mi pelo ya naturalmente revuelto. No enfurezcas si me enfado, sella mis labios. Quédame sin respiración. Tú, que no eres mas que una burda utopía soñada por tantas otras como yo. Tú, que no serás liberado nunca de mi imaginación, pues ya lo decía un gran escritor, por suerte o desgracia aquello que no sucede en la realidad tiene siempre su oportunidad de ser entre los sueños.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario