Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

domingo, 17 de octubre de 2010

Me estoy enfrentando a lo que dijiste.

Lentamente comenzó a abrir los ojos. Se sentía pesada, horriblemente sucia. Estaba tumbada en una posición extraña e indescriptible para si misma. Sus pupilas se movían hacia todas las direcciones que la  enigmática postura en la que se encontraba le permitía. Vio algo abultado en el bolsillo de su chaqueta, era un andrajoso envoltorio, sintió nauseas. Despacio se levantó, a duras penas podía moverse, las ojeras que caracterizaban su mirada empezaron a ser invadidas por lágrimas de rabia. La impotencia comenzó a pelear contra el resto de sentimientos que podía albergar. Esto era a lo que todos llamaban soledad, la temida soledad ... No sabía donde agarrarse para poder continuar, para lograr al menos llegar hasta el baño, encerrarse allí y vomitar todo las mentiras que había almacenado durante meses. El desamparo se colaba entre sus pensamientos, no podía continuar. Demasiados engaños para tan corto periodo de tiempo. Le había mentido incluso a la única persona que nunca ladejaría: se había mentido a sí misma. Había sido abandonada por falsos amigos como la simpática esperanza o el adorable optimismo. No experimentaba sentimientos de odio o malos deseos hacia otros. Todo le parecía confusamente parecido, no importaba vivir un día mas o uno menos, tener una  familia que la quisiera o no haberla conocido nunca. Era banal preocuparse por estudiar o no hacerlo. ¿Qué era la vida al fin y al cabo? Una lucha por sobrevivir, nada mas. El amor, la sensación mas increíble que había percibido desde que tenía memoria. El amor, lo único que podría haberla salvado, el amor, el causante de su gran soledad. Una gran sacudida, ¿que era la vida? amor. No tenía otra respuesta mejor, una batalla en contra del amor. Podía aliarse a él, sin embargo ella era realmente una gran olvidada, no le gustaba su sabor y paradojicamente no soportaría probar algo distinto. Todo se me antoja una broma, algo absurdo, sin sentido, me encierro en lugares inexistentes, desapareceré para hacerte mas feliz, pero te quiero, te quiero, te quiero...

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