no sabe nada de mí y
aun así trata de sonreír
a mi locura más primaria
a mis frases
incoherentes y simpáticas
y porque no conoce mi
gusto por escribir ni
mis manías, ni nada,
porque nunca va a hacerlo,
ni a leerme, ni a besarme,
ni yo a encontrarlo aunque
nos conozcamos, poco, como
sombras miedosas, como...
un amor platónico más
que permanece sereno,
pese a saber mejor que nadie
que el ser humano no,
no, no, no tiene remedio,
porque no llegué a él, porque
es de esas personas
que te hacen no dormir
y jamás se enteran de ese insomnio tan dulce, tan utópico, tan absurdo que te han provocado.

