No vamos a engañarnos, amor. Siempre has sido lo primero en mi vida, lo que sin moverse me daba todo. Me has dado celos, rabietas, desesperaciones y melancolías furibundas, me has dado; qué decir: la vida. Una vida construida alrededor de tus grandezas y unos sueños edificados en los suburbios más humildes de las ilusiones de otros. Amor, qué cantarte que no te haya sido ya cantado, cómo lograr un minuto de tu atención. Como una enamorada más, soy tuya como nunca de nadie, eternamente porque contigo sí se puede creer en los siempres, sin decepciones y a la vez con tanto miedo al estrepitoso final de la creatividad, maldita ella, que suele volver, pero con qué miedo se la espera durante meses sin que se digne a surgir. Cuántas noches de Rue Morgue compartiendo versos, reflexiones y desencantos. Cuántos consuelos de realismo mágico. Cuánta vida, cuánta ficción. Cuántos años y qué confianza en que la pasión no va a acabarse, querida, queridísima Literatura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario