Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

viernes, 21 de marzo de 2014

"Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida."

  Como un músico juega con las cuerdas de la guitarra o con las del arpa, con las teclas de un piano o con las del órgano, con baquetas o arcos, con corcheas y redondas, un hablante -no necesariamente filólogo o escritor- juega, irremediablemente con las palabras. A veces, las cuida y las peina en el discurso, las viste elegantes con adjetivos larguísimos y coloridos; otras las pone del revés, las desgasta o las come. A algunas, se les tiene manía -y es que "paloma" o "sobaco" son para mí realmente feas- pero a otras se les tiene especial cariño. 
  Solía decir que mi palabra favorita era "leucocito", la redondez de sus grafemas y la forma graciosa con la que se articula me parece rítmica y cromática, contenía en ella la <c>, que siempre fue mi letra predilecta, y su poco uso me resultaba divertido. Sin embargo, hay algo en ella que falla y no es otra cosa que su referente, que su significado, y aunque intenté obviar esta parte, a final una comprende que palabras sin significado no son más que sonidos amontonados. 
  Por ello, fueron pasando los meses y las asignaturas de literatura y los análisis morfológicos y los días de rosam y rosas. Pasaron recuerdos y desengaños -que son más importantes-, pasaron poemas y ensayos y la vida dejó de ser para ser otra cosa, otra vida, un pasado permanente. Pasaron tantas felicidades y tantos dramas hermosos que deseché "leucocito" y confirmé que mi palabra favorita era "nostalgia", que no tiene tanta sonoridad, ni tanta gracia en su pronunciación, pero que a cambio regala con su pensamiento alegrías pasadas, tardes de baile y noches inundadas de lágrimas de felicidad. "Nostalgia", regreso y dolor, para mí, memoria y vida.

El ser, es.

Única, eterna, infinita
querría ser, como el
propio ser que es,
que se aleja del no ser,
que no es.
Inmutable e inmóvil,
quedesélos usted.
Yo deseo cambio continuo,
movilidad perpetua,
sombra zigzagueante,
eternidad sin cadenas.

jueves, 20 de marzo de 2014

-

 El yo en el centro de la realidad y la vida a un lado saludando al resto de centros del resto de realidades. El yo en el centro y poco más, el yo que existe porque imagina el resto de mundo posible en eterno intento de concreción. El yo dando vueltas por un jardín en primavera lleno de enamorados que no son yo sino ellos. El propio yo que no es él, sino aquel otro que camina a su lado, pensativo y alejado de la emoción. El yo egocéntrico, ególatra, narcisista, ensimismado, el más puro yo. El yo disparándole al tú, el nosotros en el suspiro final del suicidio. El yo contra el mundo, el yo sin y-o.

viernes, 28 de febrero de 2014

XIX

La última calada
avisa que no sé escribir
más que de mundos
posibles y efímeros
como un orgasmo.
Amarga, asesina
como es siempre
la bocanada
del humo final.

lunes, 24 de febrero de 2014

Sabina (reconstrucción)

Y sin embargo,
donde habita el olvido,
me atrevería a besarte en cada farola,
a morir contigo si te matas,
a jugarme la boca por robarte
de nuevo
el mes de abril.

sábado, 15 de febrero de 2014

Something in your magnetism.


I have been searching from 
The bottom to the top
For such a sight 
As the one I caught when I saw your

Fingers dimmed in the light
Like you're used to being told that you're trouble 
And I spent all night 
Stuck on the puzzle 

martes, 4 de febrero de 2014

QUÉ

¿Qué sé yo del desgarro que es el querer cabizbajo a las olas de las sombras, a destiempo y sin cordura?
¿Qué se yo del morir desesperado ante la vida?
¿Y qué sé yo de palabras marchitas como un sexo en la octogenaria primavera?
¿Y qué sé yo de la felicidad árida y raída que saluda irónica desde el espejo?

Hay restos de mi figura y ladra un perro...

Hay restos de mi figura y ladra un perro.
Me estremece el espejo: la persona, la máscara
es ya máscara de nada.
Como un yelmo en la noche antigua
una armadura sin nadie
así es mi yo un andrajo al que viste un nombre.

Dime ahora, payo al que llaman España
si ha valido la pena destruirme
bañando con tu inmundo esperma mi figura.
Tus ángeles orinan sobre mí.

San Pedro y San Rafael
en una esquina comentan
mientras avanzo borracho
sobre esa piedra, payo,
que llaman España.

Leopoldo María Panero.

domingo, 2 de febrero de 2014

-

Saber que andas por ahí
chiquita
comiéndote el mundo con esos ojos
que ya han visto demasiado.
Carlos Salem

Chiquitito y tan efímero como
el sol en nuestro paraíso prestado
eres, duda categórica desde
el tuétano, lógica feroz contra
mi dicha. Eres, soy

noche sucia ebria de soledades,
precursora de un mañana libre
con omisiones y borrones grises
maestros en el arte de equivocarse.

Chiquito, doble carga negativa
irradia tu magnetismo, me frena,
me agitas, me versas, me rindo.
 
   (a dominar tu métrica maldita).