Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

martes, 4 de febrero de 2014

QUÉ

¿Qué sé yo del desgarro que es el querer cabizbajo a las olas de las sombras, a destiempo y sin cordura?
¿Qué se yo del morir desesperado ante la vida?
¿Y qué sé yo de palabras marchitas como un sexo en la octogenaria primavera?
¿Y qué sé yo de la felicidad árida y raída que saluda irónica desde el espejo?

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