Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

martes, 7 de enero de 2014

¿Hogar?

Estas vacaciones he echado de menos un café cargado de desilusión y risas, un abrazo sincero que me hubiera extrañado, un amigo con el que pasar las horas, un día de bailes y confesiones, un alma enamorada que se interese por mi insípida existencia. Estas vacaciones he echado de menos el sentimiento de volver a Salamanca llena de pena, no obstante, me voy tan feliz como me fui en septiembre, en busca de mi felicidad.

martes, 31 de diciembre de 2013

Dramas inmensos, wio, 1999, incendios, imantada, gritos, toros en la wii.

Irónicamente, aunque a ninguno le importe, la otra gran parte del año la dio este grupo sin gran voz ni gran escena. Con gran alma llena de decepciones y de experiencia. Así, con sus letras os despedí, vosotros me abandonasteis, unos por ser yo, otros por no serlo. El curioso sentido del humor del universo. Mi personulidad sigue tan caótica como siempre, un día y unas uvas no van a cambiarla. 

Sin amor, pero con Love. 

Nos queda la palabra.

Un año de sombras, un final de año de poesía. Y por ella brindo. Resumen de una de las mejores aportaciones que tuvo el 2013, por Octavio Paz:

Decir, hacer

                                          A Roman Jakobson

Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.

Octavio Paz

lunes, 30 de diciembre de 2013

Y OLÉ.


 Si hay algo característico en esta personalidad tragicómica nuestra es la tozudez. Nadie nos hace cambiar de opinión, ni con argumentos sólidos, ni con experiencias personales ni aunque nos trajeran al mayor erudito en la materia a discutir. Ya dijo Calderón, "A quién razón no vale, ¿qué vale tener razón?". Una lástima para este país que sus habitantes no hayan evolucionado ni un poquito desde el siglo XVII. Una pena que la obra de arte que mejor nos defina, siga siendo, cómo no, Lucha a Garrotazos. 
 Quizás, el problema de la incomprensión y la ignorancia a todo aquello que se sale de nuestra realidad sea la falta de empatía. "El español es solidario y generoso, es amigable, dicharachero..." dicen algunos para autocomplacerse de su bondad. Y si bien es cierto que esas cualidades se extienden entre gran parte de los ciudadanos, no es menos cierto que se limitan a ponerlas en práctica únicamente entre su círculo, entre sus amigos, entre la familia, entre, en definitiva, los iguales a ellos. 
 El español es impasible ante opiniones ajenas, pero esto no es lo peor. Lo peor es esa manía de tratar de expandir sus ideas (pensadas o no, documentadas o no, defendibles o no) al resto de población, como si nadie más que él y los de su ideología tuvieran el derecho a opinar.
 Esta pequeña digresión se me ocurría al leer la carta de cierto padre a uno de esos periódicos de la más extrema derecha. En ella, el señor defendía con su propio caso, el no aborto en casos de malformación grave. Supongo que para los provida, esta manifestación del señor es la solidez que necesitaban. Sin embargo, el hombre era abogado, de lo que deduzco que su posición económica es holgada, es decir, no tendrá mayor problema que el soltar unos cuantos cientos de euros a clínicas especializadas, a empresas especializadas también en materiales que faciliten la vida de su hija. Con todos mis respeto al señor, pues verdaderamente me parece admirable su entereza, ¿pensó alguna vez en padres que tal vez no tengan trabajo, ni casas acomodadas, ni dinero para rehabilitaciones? ¿o tal vez en padres divorciados, en madres solteras que quién sabe quizás sean inmigrantes, o quizás no, o quizás sean jóvenes, menores...? En fin, ¿pensó en otro caso que no sea el suyo propio?
 No, supongo que no. No es ese el espíritu español. El español tatúa su pensamiento en los demás y pretende que todos vivan su misma situación. Porque somos así, porque viva España, la cerveza, los toros y el fútbol. Y a quien no le guste, lo tachamos de raro, de antipatriota, de "resentido". El español prototípico no cambia, es perenne, es el de Quevedo y el de Larra, el de Baroja y Unamuno. El de Machado, ese que hace honor a aquello de "En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa".

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Dios en el Parnaso.

"¡Viva la República,
los matrimonios entre iguales,
rueden cabezas cuadradas,
redondéense los ideales!

Sexo no es compromiso,
amor no es subyugación,
admiración no es idolatría,
arte, por sí sola, ya es religión.

¡Muera la ignorancia,
la xenofobia, el seminismo,
el machismo, la homofobia,
muera, en fin, la sinrazón!

Fe no es altruismo,
compasión no es bondad
doctrina no es verdad única,
censura no es seguridad."

Dijo dios, en minúsculas, contemplando el reflejo que había hecho de él Buonarroti. 

Y ahora, personalmente, si dios existiera creo que sería un poeta cabizbajo, sin éxito ni gloria, en busca de mujeres en las que completarse y de libros en los que comprenderse. Por suerte para nosotros, dios no existe, pero poetas hay muchos.

martes, 24 de diciembre de 2013

Feliz Navidad.


Wild World

Como ya nos fuimos,
no hacen falta más adioses.
Al habernos vivido muertos
la resurrección sabe acerba.

Cuando veas mi espalda,
no llames a las sonrisas.
Escapemos por última vez
de la trampa azul que es el querernos.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Encuentro en el (intra)espacio.

  El día que toqué fondo descubrimos, mi fatiga y yo,el placer dulce de abandonarse al retiro silencioso, al mutis invisible. Yo ya no era sino la sombra de lo habíais creído que fui, se escapaban las reflexiones indulgentes y ansiosas por encontrarse con las de aquellas mujeres a las que mi envidia idolatraba. Eran poderosas debido a su intelecto, habían aprendido a pensar. El día que me desnudé del excesivo pathos deseé con todas mis palabras aprender a pensar. 
   La vida pasada tienta con facilidad al sueño de la ignorancia, la vida perenne me arrastra a la ensoñación que provoca monstruos. El cambio es bello, el enfado es bello, la dulce histeria es bella también. No pido ya que me entiendan los que no comprendieron la peculiar fragilidad de lo horrible, la delicada tristeza de lo sublime. A pesar de todo, algunos marcadamente insensibles nos han enseñado a fabular. El día que toqué fondo descubrí restos de versos consagrados en una melodía.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Poesía para tardes de invierno

Que un poeta se enamore de ti debe de ser una de las cosas por las que merece la pena vivir. Por ahora, me conformo con leer lo que escribieron para otras, muy grande Francisco Brines:

Causa del amor

Cuando me han preguntado la causa de mi amor
yo nunca he respondido: Ya conocéis su gran belleza.
(Y aún es posible que existan rostros más hermosos.)
Ni tampoco he descrito las cualidades ciertas de su espíritu
que siempre me mostraba en sus costumbres,
o en la disposición para el silencio o la sonrisa
según lo demandara mi secreto.
Eran cosas del alma, y nada dije de ella.
(Y aún debiera añadir que he conocido almas superiores.)

La verdad de mi amor ahora la sé:
vencía su presencia la imperfección del hombre,
pues es atroz pensar
que no se corresponden en nosotros los cuerpos con las almas,
y así ciegan los cuerpos la gracia del espíritu,
su claridad, la dolorida flor de la experiencia,
la bondad misma.
Importantes sucesos que nunca descubrimos,
o descubrimos tarde.
Mienten los cuerpos, otras veces, un airoso calor,
movida luz, honda frescura;
y el daño nos descubre su seca falsedad.

La verdad de mi amor sabedla ahora:
la materia y el soplo se unieron en su vida
como la luz que posa en el espejo
(era pequeña luz, espejo diminuto);
era azarosa creación perfecta.
Un ser en orden crecía junto a mí,
y mi desorden serenaba.
Amé su limitada perfección.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Lírica cromática.

Recordaba ojos enversados,
versos enojados, risas.
Risas enrabietadas de
rabias risueñas y

besos. Besos libres
y verdes, provinientes
de labios con suspiros
de guitarras y ukeleles.

Recordaba miradas líricas,
líricas penetrantes, silencios.
Silencios sonrojados tras
ver la mirada rosa
   
 con la que sus estrofas coloreadas
            o sus colores estrofados,
                o sus tímidas corcheas
                  atravesaron el recuerdo del sinestésico diciembre.