Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Well, the pleasure, the privilege is mine.

La vida inmensa, tu sonrisa azul,tu mirada negra,
tu personalidad arrolladora,la imposibilidad de
alcanzarte, la necesidad absurda
que tengo de volver
a dormir
contigo.
Contigo
y con tus
formas poéticas y ordinarias
          con tus palabras antitéticas, con
el descaro y la indiferencia, con mi nerviosismo
al no saber qué contarte, cómo escribirte, de qué convencerte.
           La vida inmensa y tu música decadente,
tu ficción eterna y tus rizos
fundidos con mi placer,
tu cuerpo bohemio y
tu alma inaccesible. 
Resumiendo: tú,
y quizás yo.
       quizás nosotros, si te atreves, si me buscas,
si el verso quiere, si tu fuerza te deja, si tengo suerte, si descubro tu color.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Para él

Me gusta porque  
no sabe nada de mí y
aun así trata de sonreír
a mi locura más primaria
a mis frases 
incoherentes y simpáticas
y porque no conoce mi
gusto por escribir ni
mis manías, ni nada,
porque nunca va a hacerlo,
ni a leerme, ni a besarme,
ni yo a encontrarlo aunque 
nos conozcamos, poco, como
sombras miedosas, como...
un amor platónico más
que permanece sereno,
pese a saber mejor que nadie
que el ser humano no,
no, no, no tiene remedio,
porque no llegué a él, porque 
es de esas personas
que te hacen no dormir
y jamás se enteran de ese insomnio tan dulce, tan utópico, tan absurdo que te han provocado.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Whitenight

En el bullicio de la adolescencia estas noches de insomnio y soledad eran una bendición para mis esbozos de palabras, que entre bostezos hacían de un problema una pequeña distracción nocturna. Fueron especiales porque eran únicas, no se repetían una tras otra, no empeoraron sino que en el ocaso de la madrugada resucitaba la alegría. Resultaban inspiradoras al igual que ahora resultan asfixiantes y difusas porque tú me querías, porque yo te quería, porque merecía la pena pedir disculpar y regalar perdones. Porque el amor era incongruente pero mutuo, porque creía en ti.

martes, 3 de septiembre de 2013

Quisiera pensar que lo que pasaba es que el encuentro fue en el tiempo equivocado, que si en otra época nos hubiéramos cruzado hubiéramos sido un calco al hombre y la mujer con la cabeza llena de nubes. Sin embargo, qué loca esta idea mía, mira cómo hemos cambiado, cómo nos miramos con la curiosidad con la que lo hacen dos extraños interesados mutuamente.

sábado, 3 de agosto de 2013

My hometown.

Este es tu pueblo, o tu ciudad. De una forma u otra siempre hay algo de felicidad al volver, aunque cada día se vuelva más y más nimio ese sentimiento. Mira, echa un vistazo, sigue siendo el hogar.


martes, 30 de julio de 2013

Has vuelto como siempre, amor.

  No vamos a engañarnos, amor. Siempre has sido lo primero en mi vida, lo que sin moverse me daba todo. Me has dado celos, rabietas, desesperaciones y melancolías furibundas, me has dado; qué decir: la vida. Una vida construida alrededor de tus grandezas y unos sueños edificados en los suburbios más humildes de las ilusiones de otros. Amor, qué cantarte que no te haya sido ya cantado, cómo lograr un minuto de tu atención. Como una enamorada más, soy tuya como nunca de nadie, eternamente porque contigo sí se puede creer en los siempres, sin decepciones y a la vez con tanto miedo al estrepitoso final de la creatividad, maldita ella, que suele volver, pero con qué miedo se la espera durante meses sin que se digne a surgir. Cuántas noches de Rue Morgue compartiendo versos, reflexiones y desencantos. Cuántos consuelos de realismo mágico. Cuánta vida, cuánta ficción. Cuántos años y qué confianza en que la pasión no va a acabarse, querida, queridísima Literatura.


domingo, 7 de julio de 2013

Empty space.

El mundo sigue ardiendo, nadie viene a recomponerlo, a devolverle su alegría natural. Ahora sólo se quema a través de mi alma.

lunes, 27 de mayo de 2013

Qué lástima que yo no tenga una patria.

Qué lástima que yo no tenga ese don poético tuyo, León Felipe. 
Qué lástima que no se te considere tanto como debiera. 
Qué alegría que no tuvieras una casa, que vieras pasar la vida a través de los cristales, que compusieras este poema.

viernes, 24 de mayo de 2013

Ahora que acaba el curso, que la filología me está enseñando...

Dicen que una fiera malherida es más poderosa que una sana debido a la rabia que la atraviesa. Se me ocurre empezar con esto porque así me siento hoy: dolida y enrabietada con el panorama ppolítico de esta España cada día más vieja, tahúr, zaragatera y triste. Sin embargo, hoy más que nunca tengo ganas de embarcarme en la aventura de la docencia. Ante estas nuevas leyes desoladoras que quieren imponer quisiera ser profesora para contar en clase a los jóvenes que Dios murió, que el autor murió y que la vida no es más que una red compleja de polisistemas compitiendo ferozmente por el poder. Quiero ser profesora para hacerles reflexionar sobre cómo sin ser conscientes los viejos prejuicios machistas y racistas siguen dominándolo todo y cómo la Iglesia buena, austera y terriblemente perspicaz aunque terriblemente desfasada y degradante a su vez,  domina un gran sector de la educación que debería ser pública. Quiero ser profesora para sugerir que se lea a Baroja y a Unamuno, José Hierro, a Ángel Gónzalez, a Alberti y a Gil de Biedma, pero también para invitar a escribir los versos que salgan de las almas en formación. Para hacer concursos de greguerías y enseñar a jugar con las palabras y para escuchar en clase composiciones cantadas por Serrat. También para explicar a quién le interese cómo el discurso nos delata y cómo hacer que este nos deje en buen lugar. Para plantear cuestiones como qué sería de un matemático o un físico si no tuviera un lenguaje más allá del numérico con el que comunicarse. O sobre cómo sería el mundo si un tal Gutenberg no hubiera inventado algo llamado imprenta. En resumen y evitando ponerme pesada y sentimental, quiero aventurarme a trabajar con cuerpos llenos de esperanza para al menos morir con la certeza de que intenté hacer algo para que esta miseria moral no se repita en las futuras generaciones.

miércoles, 22 de mayo de 2013

 A esta hora, este preciso día, con estos ojos a través de los cristales de unas gafas cansadas y con unas palabras sonámbulas declaro mi envidia a todas esas almas artistas y sonrientes. A los que no se han dejado aplastar por la tradición posterior, a los que agarran los pinceles con fuerza y a los que besan sus propias palabras. Os envidio a vosotros, que sois capaces de ignorar la realidad opresora y de seguir a vuestro finísimo hilo de Ariadna.