Estoy indignada por mantener algo que nunca tuvimos en común. Por doblar la esquina y pensar que no te soporto y que aún así tengo que sonreír a palabrería ajena en la que no soy capaz de distinguir ni los distintos fonos. Estoy indignada por haber cambiado y por haber descubierto que tu personalidad me aplasta contra la realidad más insípida y burda. ¿Por qué mantener las lágrimas de otros amores? ¿Por qué tenemos que tomar cafés como si nos importara verdaderamente qué dicen los posos del otro? No quiero regalos de cumpleaños, no quiero agobios hipócritas, no quiero no guardarte cariño y no quiero guardártelo si está viviendo en engaños. No quiero escribir así, no quiero dejar a un lado mi dulzura, no quiero perderte entre fórmulas. Me opongo al paso del tiempo, me quedo en este instante, dispara ya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario