Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.
domingo, 27 de marzo de 2011
I think i realized just in time, although my old self was hard to find
Hoy hablaré en primera persona, sin esconderme tras un sujeto anónimo que vive mi realidad y actúa como si no me conociera. Tal vez porque la felicidad no es un todo, no le pertenece a un algo, sino a diferentes momentos que componen los días creando un ritmo armónico, a ratitos brusco, provocador, en determinados momentos sereno y amable, y en otros alegre, sin sentido, tal como eres, como soy. Conoces a personas nuevas, descubres algo nuevo a cerca de aquellos que creías tener ya de sobra clasificados, y no te olvidas de recordar a esos que creías te habían abandonado. Llevaba buscando momentos únicos demasiado tiempo y olvidé la viva sensación de caer en picado por una cuesta, conduciendo una bicicleta con torpeza y dejando que la lluvia haga su trabajo y cale tu cuerpo mojando con energía incluso lo mas interno del alma. La sonrisa que me produce comer un poco de comida nada saludable olvidando los patrones establecidos. Esos pequeños fallos de la semana quedan solucionados tras un poco de música recién descubierta, y si después de todo aún sigue ese molesto resentimiento bebiendo de mi vida, siempre me queda la magia de encerrarme en ese indescriptible, inmenso y maravilloso mundo de la fantasía llamado literatura.
viernes, 25 de marzo de 2011
It's too late to apologize
Cabía la posibilidad de que no se negara nunca a los perdones que aquella persona le ofrecería a menudo. Siempre sincera, detrás de su sombra, bebiendo de sus palabras. Continuamente aprendiendo sus formas, asumiendo cada palabra o sentencia que afirmaba, respirando, como si fueran bocanadas de oxígeno en medio de la tragedia, sus sonrisas. Sin embargo hacía unos días que las disculpas sabían amargas, los besos tras el llanto carentes de pasión, las excusas pobres. La sensación era familiar, la misma de siempre aunque algo mas acentuada. Desgana por primera vez remplazada por la ilusión del futuro que se tambaleaba en su mente. Si la emoción era compartida,diría adiós a esa vida en común tan real entre los sueños. El amor continuaba su tarea, colocando el llanto donde no tenía cabida y las esperanzas donde eran recibidas con golpes, no obstante solía vivir en la hipérbole permanente, y pensándolo serena le parecía que si exageraba la desesperación no haría menos con la felicidad. Era cobarde ante lo mínimo, se enfrentaba a guerreros imbatibles temía a los científicos cargados de pragmatismo, peleaba contra la lógica, se dejaba ganar por el romanticismo. Comía chocolate acompañada de notas inglesas meditando la posibilidad de que tras el amor ciego, tal vez llegara el realismo extremo, de que quizás después de los placeres, solo cabe recoger lentamente los retos que pasaron desapercibidos ante la extensa huella del tiempo.
domingo, 20 de marzo de 2011
Y la vida no se reduzca al pragmatismo de los especialistas.
He escuchado algo que realmente merece la pena ser atendido y llevado a la práctica. Los grandes escritores que no dejarán jamás de estar a mi disposición, los genios aprendieron de otros que consideraron infinitamente mas genios que a ellos mismos. El talento, al menos en esta disciplina se gana con pasión por aquello que hacemos. No consiste en teclear palabras sin moral ni ganas y relatar nuestros auténticos sentimientos. ¿Cuántos de los jóvenes leyeron a los maestros? ¿Mas de un uno por ciento sería capaz de sentir la manera de ser de un gran personaje ficticio? Don Quijote solo es un demente simpático, la Celestina una mala malísima, Hamlet aquel que osó pronunciar aquello de: ser o no ser, Ana Karenina...¿quién es esa? Para aventurarse en el arte eterno de las palabras hemos de entender la imponente seducción de la fantasía mas realista. Muchos serán los libros de lectura obligatoria por nuestro propio espíritu con los que llorar y los poemas mas allá del amor que inspirarán nuestra alma y despertarán lo mas escondido de nuestra conciencia. Habremos de conocer decenas de vidas de autores y captar el mensaje de sus obras maestras. Será nuestra rutina reír como chiflados al captar la fina ironía de ciertos sabios, antes de llegar ( si es que algún día logramos conseguirlo) al pequeño pódium de creadores de ilusiones y magos de estructuras no solo bellas sino sinceras y merecedoras de colarse entre los sueños. Es imposible concebir una vida tal y como la conocemos sin números, no obstante mas lo es aún si fantaseamos que la literatura ha desaparecido. La literatura, esa fuente de libertades y ensoñaciones maravillosas que a todos, en mayor o menor medida nos incumbe, (desgraciadamente sin que la mayoría arrogante ceda a admitirlo) en alguno de los cruces que toma nuestro camino. Hace pocos meses, Mario Vargas Llosa, incitaba a cualquier mente imaginativa mediante su conmovedor discurso a no soltar la sensibilidad mezclada con historias bellas jamás. A no diferenciar entre lo real y la imaginación de un fabulador, a soñar con versos, a ceñir nuestra vida entorno a la literatura, definida por expertos como el arte que emplea como medio de expresión una lengua.
Y porque un mundo sin literatura sería un mundo sin deseos ni ideales ni desacatos, un
mundo de autómatas privados de lo que hace que el ser humano sea de veras humano: la
capacidad de salir de sí mismo y mudarse en otro, en otros, modelados con la arcilla de
nuestros sueños.
Y porque un mundo sin literatura sería un mundo sin deseos ni ideales ni desacatos, un
mundo de autómatas privados de lo que hace que el ser humano sea de veras humano: la
capacidad de salir de sí mismo y mudarse en otro, en otros, modelados con la arcilla de
nuestros sueños.
lunes, 7 de marzo de 2011
Heaven From Here
Cualquier daño, siempre será arreglado con tus rarezas adorables. La anomalía es mi rutina ahora, por suerte nos queda nuestro mundo bajo cualquier lugar que nadie sospecha, los secretos en voz ahogada que tardamos horas en confesar, la confianza completa en el alma que refleja nuestros miedos y alegrías desde otra mirada muy diferente a la nuestra. Nada, nunca, nadie. ¿Por qué? Pues por eso: techihila.
sábado, 5 de marzo de 2011
Empezar de nuevo a pesar del tiempo vivido.
A día de hoy te echo de menos, como si no nos hubiéramos visto desde hace poco menos de un año, y nunca mas fuéramos a encontrarnos sonrientes un mañana muy fría. No hay persona a mi alrededor a la que poder confiar los mas absurdos descubrimientos pensados por mi cabecita cansada. ¿Qué hay de ese amor, preguntas? Bueno... a él le temo. Es cierto que dudo que nadie vuelva a entregarse a él como yo lo hago, sin embargo tengo tanto miedo a pronunciar la palabra equivocada, a confesar en voz alta un pensamiento erróneo para sus criterios, que pese a que parloteo con él sin parar, todo lo que sale de mí son palabras vacías, críticas o alagos hacia otros o frases cursis y recargadas para transimitirle mis caóticos sentimientos. Me encantaría que estuvieras aquí conmigo, te podría contar esta historia de principio a fin, sin dudas ni tanteos. Te abrazaría por sorpresa, de vez en cuando cuando menos te lo esperaras y te sonreiría sincera al girarme para saludarte por enésima vez en el día. Te asaltaría a cualquier hora, sin osar pensar que vas a rechazarme, para decirte que por fin he decidido que quiero hacer con mi vida o sencillamente para molestarte o preguntarte algo para mi sin solución. ¿Por qué te marchaste? Admito mi culpa, mi gran gran culpa, no obstante yo jamás creía que llegarías a ser como con un amigo común, que una vez que se marcha olvida a su pequeña alma gemela para siempre. Y sé que la felicidad mas infantil no se posará de nuevo en mi, no me invadirá alegría al verte tras de mi jugueteando con mecanismos que no entiendo y buscando la forma de hacerme rabiar con ellos. ¿Otra vez con el tema de ese amor? Pues no, mira no, cuando cada mañana lo miro solo veo un rostro muy cansado y en mi se asienta el alivio de que siga ahí, nada mas. Fui una adicta a ti, querido mejor amigo, y ahora lo soy al halo de genialidad que se asoma de vez en cuando por tu silueta. Me aferro continuamente a esa maldita sombra imaginando que tal vez con el tiempo puedas volver. Siempre te quise, antes incluso de que tu comenzaras a intuirlo. Fuiste menos que un amor, y mas que un amigo, como dice en esta ocasión los acertada canción. Buscando hoy encuentro a mi lado únicamente a un maldito amor que no sabe lo que quiere y a un amigo que se olvidó de mi hace mucho mucho tiempo. Quién sabe, puede que dentro de algunos años vuelvas querido amigo, yo como siempre te espero aquí, te reconoceré si vienes en forma de enamorado y por saludo me besas sin escrúpulos o si prefieres tomar el papel de compañero y para nuestro reencuentro coges y me metes una pila en la boca, me da calambre y nos estamos riendo hasta que nos duela la barriga...
jueves, 3 de marzo de 2011
Lo que nos sobra, por suerte, es la imaginación.
Con cuidado de no engancharlas con ninguna de sus recién pintadas y tras muchos intentos largas uñas, subió las claras medias rosáceas por sus redondeadas piernas, deteniéndose en las rodillas para colocarlas con rectitud y llegando al muslo como si aquella fuera la mas fina tarea jamás otorgada. La Luna sonrosada la observó aquella noche mientras mirándose serena al espejo tapo sus encantos femeninos con un delicado sujetador recuerdo de su primer desastre maravilloso. Cogió, sin disimular el cariño que ello le provocaba, de la silla mas señorial de la estancia, un imponente vestido rosa con matices blancos muy brillantes, tan largo que la cubría desde su siempre elegante escote hasta tapar los altos zapatos de en sueño que aquel día calzaba. Adornó con un collar recargado con múltiples piedras preciosas diferentes entre todos ellas el níveo cuello que hasta el momento había estado desnudo. Ignoró la posibilidad de añadir pendientes, pues así le parecía suficiente. Estaba preciosa, ella misma se sentía preciosa, perfecta en el efímero momento en el que comenzó a bailar con torpeza el siempre distinguido vals del cascanueces sin mas compañía que su sombra. Su soledad era irrefutable y sin embargo lograba ver alas minúsculas de pequeñas hadas de la noche bailando a su alrededor. A medida que la música transcurría su fantasía aumentaba sin cesar un instante a preguntarse si aquello era lo correcto y en los últimos treinta segundos en ese maravilloso final perdió la cabeza, experimentó en si misma el oír la primera risa de un niño y dio vueltas sin descanso, de una pared a otra, sin pensar en si despertaría o no mañana, solo guiada por el placer de la imaginación, por la pasión soñada, por el abrazo de la música y el arte al mismo tiempo, en el mismo lugar. Todo allí en su habitación, solo para ella. Su silueta danzaba en un ballet sin teatro. Tras el apoteósico final salta en la cama terminando tumbada, riendo mientras empieza la aventura de los sueños en una gran cama protegida por finas cortinas de translúcido tul.
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