Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

martes, 12 de abril de 2016

Volás

21 euros, 21 tristezas, 21 desengaños, 21 noches pensando en (tu) vida, 20 sonrisas a medias, 20 horas, 20 chats, 19 huídas, 19 malas tardes y 18 años, 17 poemas, 16 torpezas, 15 miradas, 14 rimas para un viernes 13, 12 velas para la enésima vergüenza de mis 11 creencias.
10 minutos en 9 parpadeos azules, 8 mentiras tras 7 días, 6 desperdicios, 5 esperas, 4 tardas, 3 y phi, 2 canciones y 1 adiós de anochecer.
Quién querría ver a lo marchito morir,
Quién a la virginidad esconderse,
A las flores más secas del desfile,
Al sexo más insípido del edificio.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Y si quieres puedo dejar de esconderme detrás de palabras y espejos, huir de lo que me difumina y salir a empaparnos. Pero el cadáver está más vivo que nunca y lo eterno que se marcha no vuelve, al fin y al cabo qué iba a saber de lírica y existencialismo. Al menos acabaron los inmensos dramas con la esperanza de encontrarte. Se muere el amor pero la vida sigue.

martes, 11 de agosto de 2015

Walking inside.

Si tú te cansaste de ser hombre, deberías ver ahora lo que hastía ser mujer, lo que cansa ver cómo ha fracasado toda parafernalia ideológica, cómo han ennegrecido las ideas, el hastío de las calles, los pobres absorbidos por sus dueños. Quiero ir por la calle con un cuchillo verde, y no dudo de que moriría antes de dar el primer grito por el frío que lo congela todo, por el frío que ha hecho que el sol derrita más que nunca.

viernes, 12 de junio de 2015

Fin de temporada para todos los amantes de lo ajeno.

Entonces todo se llena de vida que no nos pertenece. Llega como las imágenes soñadas que se difuminan con la primera alarma. Te vas dejando una inyección de lágrimas que no nacen y de sonrisas que a veces se atreven a morir. Sin conocernos, hasta pronto.

martes, 5 de mayo de 2015

Ni siquiera no siendo acaba la contradicción.

Si fuera por no ser, ya no seríamos ni el cansancio desdeñoso de la mirada gacha con la que nos saludábamos. No seríamos ni las palabras unidas formando dicha negación, ni siquiera la verdad sobre la mentira de no seres en la que vivimos. Por supuesto, no seríamos ese tiempo- ¡qué absurda pretensión desear agarrar lo pasado!-. No seríamos nosotros, ni aquellos ni los que se olvidaron en la mentalidad colectiva. No seríamos más que vidas sin certeza de vivir, pero con evidencia de separación. Seríamos en fin, yo y mi imagen del tú, y no descarto que esta última fuera. Puede que estuviera obligado a no ser, o puede que la pretensión de la existencia colectiva sea la más vaga fantasía humana que los no seres hayan imaginado. 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Eros y la civilización.

 Hay días en los que no nos empapamos de rabia y gotas frías, y sin embargo, tampoco luce la vida disfrazada de sol. Pasas, como siempre, indescriptible, y el laberinto corta el hilo de Ariadna que guiaba la única salida. Han pasado los días como nubarrones grises y la memoria los aniquila conforme se suceden, dejando tu sonrisa como un signo en medio de de una nada evidentemente atemporal. El resto se olvida como olvidamos las angustias antiguas y las pulsaciones censuradas. Pero no desesperemos, florecerán farolas por las esquinas para dejar constancia de la posible existencia que  pudimos tener. 

sábado, 25 de octubre de 2014

El miedo al fin cayó.

A todas las personas a las que nos gustaría conocer más, a las que les retorceríamos el alma para absorber todo de ellas y a las que, por manías o carcasas, no llegamos. A las que conocimos bien entre máscaras y sueños y ya no reconocemos. A todas aquellas a las que nunca seremos capaces de odiar y a las que nunca podremos amar. Por todos los que no queremos salir, queremos entrar.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Blue is the warmest colour.

Lo más triste, después de la ausencia, es que no puedas escribir con tu ingenio la imagen de unos ojos que se fundían con el entorno. Nunca he tenido tan claro que el azul es el color más cálido.

viernes, 3 de octubre de 2014

La soledad sería esto.

A Pizarnik, 
a la soledad del lenguaje,
a la opresión de la irrealidad.
Sospeché, Alejandra, que la soledad sería comprender el dolor que no siente el agua al chocar contra las ventanas, cuando la lluvia -como siempre- azota el verde de los que no se ven brillar. Sería ese ritmo que imprimen las nubes en permanente posición, sin formas con las que jugar a pasar la infancia, ni esperanzas de que se disipen dando paso al rey de mi república. La soledad era esto, aislarse en otro y no comprender qué quiere decir el cariño si una no lo siente, la soledad no era más que una lágrima en cuyo lugar sale una sonrisa torcida. Era morirse mirando un mar que nunca aparecía, era memorias de amor sin amor, era pensamientos sin fe y era esa mirada violeta con la que fulminabas los amaneceres. La soledad no era sino mi constructo de mí, y tal vez el tuyo de ti y esa visión tan subjetiva e irreal con la que nos deshacemos del supuesto mundo de distopías que encadena almas. Pero tú sabías volar, enséñame y permite que venga conmigo esta soledad...