Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

sábado, 25 de octubre de 2014

El miedo al fin cayó.

A todas las personas a las que nos gustaría conocer más, a las que les retorceríamos el alma para absorber todo de ellas y a las que, por manías o carcasas, no llegamos. A las que conocimos bien entre máscaras y sueños y ya no reconocemos. A todas aquellas a las que nunca seremos capaces de odiar y a las que nunca podremos amar. Por todos los que no queremos salir, queremos entrar.

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