Ninguno esperábamos este juego de letras en el que al final yo me enamoro de ti y tú me miras desde los ideales con sarcasmo mientras señalas que no hay mayor absurdo que el de enamorarse de un concepto. Llorando risas entre desgarradoras carcajadas te acercas a lo frágil para tornarlo invulnerable y apuntas que no hay en el mundo nada mejor que la última visión de vida de un moribundo, que el primer contacto con la muerte de un resucitado. Conocemos cómo te divierten los besos de cuarentones con lolitas, los mutuos temblores orgásmicos de los discrepantes, las versiones fílmicas de novelas, las verdades de la mitomanía, o los espejos sin realidad. Era inevitable la casualidad final que me uniese a ti aunque el físico se te escape, antítesis, origen de la vida. Nada más enriquecedor que la oposición para cerciorarse de la irrealidad en la que nos sumimos, cómo no enamorarme si eres tan impalpable como la libertad y tan cierto como la inexistencia de certezas. Sin contradicción no vivo, amor.
Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.
viernes, 29 de agosto de 2014
jueves, 28 de agosto de 2014
Shakespeare said, "Man it all starts with a kiss".
Se estaba desdoblando aquella personalidad en las vuestras que no eran más que antítesis de sus evidentes y ocultas psiques. Cada extremo tan en lucha con el otro y la personalidad tan en guardia de cualquiera de ambos. Vosotros nunca comprendisteis que cada caricia era a veces un número y a veces una palabra. Cada suela de sus zapatos tomaba una dirección, y vosotros, sin entender nada, queríais imantarla hacia el norte o el este, cuando la idea de esa cabeza rizosa fue siempre el sur.
sábado, 2 de agosto de 2014
Habitación: el insomnio.
De cómo echar de menos el tacto de mi vida, las líneas de una guitarra que a menudo me sonaba a rutina y a vida olvidada, según la hora del día del estío o la primavera. Pero a pesar de mi perpetua lucha. siempre fui de inviernos, siempre me gustó escribir. Nunca había echado de menos a la nada, y sin embargo, ahora el bajo de tus sábanas fluye entre algunos malos sueños placenteros. No me quejo, del vacío te saqué yo, al igual que tú me habías sacado de la vida para plantarme entre filmes y anglicismos cuya comprensión no tocaba mi interés. Se puede rozar tu risa cuando otros gimen, y se puede soñar que nuestra vida no es una toma falsa que nadie espera a ver. De cómo encerrarse en un personaje de novela y creerse algo para un versista, pura licencia poética, ya lo he escrito. Lo nuestro fue desde el principio eso, licencia poética.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
