La historia de mi vida no es otra sino esa que tú conoces mejor que yo. La componen esos dos sueños de los que ya nunca hablo y esas esperanzas que se transforman en recuerdos. Es el cuento que cada noche te relato antes de dormir, ese al que le añado fantasías y realidades que te invito a tratar de separar. La historia de mi vida es esta en la que apareces tú, y él y cientos de personas que se saludan por mis pensamientos de forma desordenada y extravagante. Es otra narración más que solo desearía escuchar un enamorado de mis palabras y de esos hace mucho que no quedan. Sin embargo, la historia de mi vida sigue aquí, luchando contra mis razones para ser escrita. Argumenta que necesita crecer, salir, liberarse y continuarse. Es cierto, las vidas no cesan pese a que lo hagan las palabras, mi alma no mina su tensión vital del mismo modo que mis líneas reducen su interés. La historia de mi vida está descompensada, pero sigue siendo mía y llora ante dos sueños que tú, querido amigo, me has recordado. Te debo un favor, otro más, la historia de mi vida si alguna vez es historia en papel, se acordará de ti. Hoy no tengo más que una letra C en potencia, recuerdos de ilusiones y ganas de colorearlo todo con palabras.
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