Empezaría a fumar a eso de los trece años, solo, sin compañía y quién sabe si por curiosidad o por precoz deseo de un vicio adulto. Hablaba lo justo y con eso muchas veces significaba más que todo lo que decían otros más parlanchines. Su sonrisa era tan sarcástica que aquellos que la mirábamos teníamos tendencia a avergonzarnos, a reírnos o a perdernos pensando qué quería decir. Las ideas que defendían eran abiertamente progresistas, sin embargo, nunca lo vi mover un dedo para luchar por ellas. Tenía algo de ese Baroja desencantado, un poco del Cela más irónico y si se me permite decirlo, tenía tanto de ese tal Joaquín Sabina que si hubieran coincidido en generación y espacio tal vez hubieran compuesto una canción juntos. Descubrí observándolo que no es necesario tocar la guitarra para ser un rockero ni tener un cuerpo de escándalo para enamorar a cualquier dama. Intuyo que tuvo a varias tras él, pese a que jamás tuve oportunidad de comprobarlo, pues aunque su espíritu era libre y criticaba alto al amor, huía de hacer alarde de sus pasiones innobles, secretas, efímeras. Era de esas personas que cuando se enamoran se enfadan tanto que no vuelven a ver a su amada. Le gustaba la poesía marginal y la novela tremendista. Odiaba a los toros y a las niñas pijas, odiaba las leyes, las normas y la rutina. A menudo solía sentirme orgullosa de que me considerase su amiga y creo que no fui la única: su desaliñada compañía y su discurso lúcido unido inseparablemente a bocanadas de humo fueron un regalo cuando quise huir del mundo. "Los consejos están bien, pero nadie les hace caso", comentaba, "Es tu vida, vívela como tu quieras". Me invitaba siempre a cigarros cuando charlábamos sobre lo absurdo de la perfección y solíamos bromear sobre la pareja tan peculiar que haríamos. Lo cierto es que ahora que visito sus bares lo echo de menos, ahora que escucho la Fuga, que no tengo normas para nada, ahora me apetece saludarlo e invitarle a un litro, o a dos, pedirle a cambio un cigarrillo y contarle pamplinas para que me solucione mis dudas diciendo "tú decides" mientras hace un gesto enigmáticamente triste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario