¿Y qué día es hoy? ¿Qué mes? ¿Qué hora? Preferiría no saberlo, hacer extinguirse a los relojes, detener el tiempo como medida de todo haciendo cada instante interminable. ¿Cual es ese momento que te hace no saber como seguir, no querer seguir, que no te permite parar? ¿Qué es lo realmente inevitable? Es esto. Esto y aquello que pese a haber ocurrido hace meses aún sigue muy vivo componiendo una parte de felicidad. Las horas dudan en detenerse, los minutos las incitan a seguir y los segundos ,rápidos, sigilosos, ...idiotas; ni siquiera titubean a la hora de recorrer tu vida. No hay nada mas, somos esclavos de un mismo señor y nos revelamos continuamente, gritamos, rebeldes, que deseamos detener los instantes de felicidad y adelantar los de tristeza. Nos ponemos en su contra, y sin embargo nos pasamos la mayoría de nuestras vidas deseando que corra para traernos años mejores... Inconformistas, egoístas, amantes de lo que nos ama, enemigos de los que nos lo ponen difícil. Muñequitos metidos dentro de la gran casa de muñecas colocada en la habitación del caprichoso tiempo, dentro de la casa de la incomprensible existencia.

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