Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Días beige.

El cielo hubiera estado más azul aquella mañana si hubiera habido alguien con quien salir a dibujarlo. El baile de las hojas en otoño anunciaba una jornada de gorros y bufandas, de cafés negros y sonrisas derretidas bajo el suave sol de noviembre. Las heroínas de nuestro tiempo estaban en sus hogares mirando la vida a través de cristales, veían pasar pies por la calzada, rostros con la nariz roja por el frío y al tiempo. Se sorprendían por el sigilo con el que este pasa. Cerrando los ojos, pensando en el ayer, se asombraban también por los diferentes giros que éste decide dar a la vida. Algunas habían soñado con ser científicas y estudiaban ahora a Shakespeare por errores de algún despistado. Otras aprendían de la sociedad con la ínfima esperanza de cambiar el mundo, o si no al menos, de entenderlo mejor. Las había que se refugiaban en el cuerpo perdido de un amor y estábamos también las que nos sentíamos a la vez vacías y muy completas, libres e irremediablemente atadas. Éramos las fantasiosas, las que nos debatíamos entre llorar o reír. Nuestras esperanzas nos rodeaban sutiles como pompas de jabón. Eran bellas, se encontraban a punto de romperse. Nosotras no nos imaginábamos revolviendo la historia, ni dejando huella; viajábamos a paraísos en los que nunca habíamos estado sin salir de nuestras habitaciones y ansiabamos que un valiente caballero se jugara el tipo por nosotras. Fuimos las eternas enamoradas, las eternas crías, las mujeres mitad princesa, mitad Emma Bovary (aunque, ¿no era ella también una princesa de espíritu?). Salíamos al balcón a esperar las aventuras, escribíamos palabras para suplir los besos que no dábamos, amábamos para aguantar mejor todas las realidades grises que nos hacían decaer.

I wanna lay you down in a bed of roses.


La frente, las pestañas, la naricilla, los pómulos, las orejas rojitas, la sonrisa abierta, los labios, el ápice de la lengua,  la inocencia.

La barbilla, el bocado de Adán, el cuello, la clavícula, los hombros firmes, el cariño.

El pecho, los brazos extendidos, los antebrazos, la palma de las manos semicerradas, las uñas, la confianza.

La barriga tersa, el ombligo, la pelvis joven, los muslos, el vello, el sexo palpitante, la pasión.

Las rodillas temblorosas, los gemelos, las pantorrillas, los tobillos fríos, el empeine del pie derecho, los dedos uno a uno, el amor.

Tú.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Pequeño, peludo y suave.

Los días tristes nunca lo son del todo si no dejamos que lo sean. Se tornan grises, grises como el acero. Como el acero de Platero, el que describía Juan Ramón como Acero y plata de luna, al mismo tiempo. Plata de luna es lo que le pido a mi soledad, que ilumine el alma para transformarla en gris perla, que acabe con la niebla y las nubes del invierno. Plata de luna contra los desengaños y para los éxitos. Se habla mucho del valor del oro, brillante, soleado, poderoso, típicamente ganador. Hoy pido que no olvidemos esta plata grisácea y tímida de la luna que precisamente por tener un resplandor más apagado y tímido resulta más especial cuando nos alumbra.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Pigmalión y Galatea.

 Desprenderse de las ilusiones no era algo tan sencillo como pensó unos meses atrás. Había oído decir que resignarse es lo fácil, que aceptar los hechos según se suceden era lo sencillo y lo cómodo. ¡Menuda estupidez!  Resignarse es difícil, pues nadie con un mínimo de su humanidad intacta querría perder esa parte que nos hace sentir vivos llamada esperanza. La esperanza y el amor eran lo único que le aseguraban que aun era posible creer en el ser humano, a pesar de toda su ciencia robotizada, sus guerras cobardes y su competitividad mal aprendida a lo largo de la historia. Pensaba esto mientras sus ojos se debatían entre el sueño y la lucidez, venció la lucidez y se incorporó. Durmiendo no se ha conquistado o descubierto nunca nada, durmiendo, salvo si uno es surrealista y como tal plasmas sus sueños, nunca se ha creado una obra de arte. Le sonrió con malicia al bloque de yeso que había dejado casi intacto, presa de la frustración, el día anterior. Se había quedado dormido en el salón llorando de rabia ante su falta de inspiración. La inspiración, otro gran mito del mundo de los artistas, se decía, ¿es posible ser un genio poseyendo únicamente inspiración? La gente se equivoca; uno no está tranquilamente sentado en su casa pensando en el ayer  o en el mañana y de repente se hace poeta, o compone una canción de amor y se hace músico, o coge unos pinceles y copia sin errores la Maja desnuda. La constancia y el esfuerzo comparten protagonismo con la inspiración y el talento; pues, aunque duela, el talento es otra cualidad crucial. De un portentoso talento, surgen las grandes inspiraciones, y con ellas, las creaciones más conmovedoras. De la constancia, el empeño para llevarlas a cabo y no abandonar hasta alcanzar la perfección personal. Sacudío la cabeza como si  deseara desprenderse de dichas ideas, demasiados pensamientos antes de desayunar.


viernes, 20 de julio de 2012

Esto es amor, quien lo probó, lo sabe.

''Dar la vida y el alma a un desengaño'' Lope de Vega además de hilarante dramaturgo fue también poeta, y si se me permite decir, quizás tras Quevedo y Salinas, el más romántico, por encima de Becquer, que a veces, me duele decirlo, peca de dramático. De ese soneto, el doce, me quedo con ese verso, que además escojo entre todos los de la poesía en lengua hispana de todos los tiempos. No hago esta afirmación tan solemne sin reparar antes en lo que supone. Me queda mucha vida para descubrir poemas de desamores, esperanzas, cuentos y realidades, y sospecho que probablemente en unos años escogeré otro verso y bailaré con su musicalidad. Hoy confieso que mi vida se ha sucedido entre desengaños y falsas esperanzas, y no por ello estoy triste, me encanta y deseo que continúe siendo así. Quiero enamorarme otra vez y volverme loca de celos y de tristeza para después volar alegre sin moverme de la cama y reír con la mirada y la punta de la nariz.

martes, 17 de julio de 2012

Tarín, tará.

 Me he puesto un vestido miraflorino; los llamo así porque me parece que esta prenda resultaría idónea, si algún día tuviera la oportunidad de viajar al pasado y salir a bailar al escenario de una de esas fiestas en dicho barrio en Lima, quizás en los años 30 o quizás en los 40. Estoy sin compañía en esta tarde de verano como otra cualquiera, me he puesto bonita para el espejo, no necesito que nadie venga a aplaudir mis monerías. Bailo para mí, hago piruetas, salto de un lado a otro moviendo la faldita roja de mi atuendo. ¿Alguien se podría enamorar de mi en esta circunstancia? Mi hombre ideal lo haría, pues estoy despeinada, sonriente, y encantadora, aunque quede pedante o cursi designarse con esa palabra una misma. No puedo dejar de desear que aparezca llamando al timbre con un enorme ramo de rosas rosas, la esperanza entre los labios y la alegría en un puño que solo yo tendría el poder de extender y besar después.
 Vuelvo a pensar que la felicidad no es más que una actitud, una manera de ver la suerte, una corriente más del vitalismo, la cual normalmente dosificamos en minutos u horas, según la ocasión. Quizás haya perdido mi facultad para que las frases bailen entre ellas, pero ¡ay! no pienso en abandonar ahora, justo cuando los años me parecen más ligeros y las risas llegan fáciles. Voy a continuar bailando vestida de rojo y con los ojos brillantes, te invito.

Seré tu horizonte.

La linea que separa los dos azules del mar y el cielo me intriga especialmente. Me pregunto cuál será su color. He cedido y acepto que cuando llegas hasta ella no haya nada más que mar allí, sin embargo, imagino que alguien pudiera andar por el mar, corriera mucho,con el alma inquieta en los pies,y se posara sobre ella para ver un amanecer. El horizonte es lo más cercano que encuentro al Fin del mundo. Se me ocurre que quizás, si un hombre se pusiera de pie sobre la linea que une agua y nubes y mirase hacia la dirección en la que me encuentro, mi figura sería su horizonte. Yo sería su inalcanzable, él sería el mío. ¿Puede una persona ser inalcanzable? No lo creo, podriamos andar ambos hacia el otro y encontrarnos en un punto medio,en un horizonte acortado...

jueves, 5 de julio de 2012

Buenas noches Benjamin.
Buenas noches pichiruchi.
Buenas noches querido.
Buenas noches Princesita pasos sol.

Everybody need someone to adore.

Hace demasiado tiempo que no dejo que las palabras nazcan desordenadas y fugaces. Voy a intentarlo, aunque solo sea para sentirme tranquila conmigo y vencer mi reciente miedo a no ser nunca jamás una escritora. Siempre hablo de mí, si algún día logro ser novelista,sin duda deberé añadir infinitud de hechos biográficos con los que algún lector inquieto se identificará.
Ahora pensaba en lo importante que es tener a alguien que te adore, no que te quiera. Adorar es una acción más pura, más real. Adoramos cuando admiramos las carácterísticas del otro hasta el punto de desearlas, cuando sentimos una fascinación procedente de las imperfecciones más recónditas del otro. Adorar como lo hacían los caballeros del amor cortés sin renunciar a la excitación que supone su cuerpo. Adorar con sentidos y razón. Inconsciente y enamorado, loco, enemigo, sincero, sensato, confundido, apasionado.