Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.
sábado, 25 de octubre de 2014
El miedo al fin cayó.
A todas las personas a las que nos gustaría conocer más, a las que les retorceríamos el alma para absorber todo de ellas y a las que, por manías o carcasas, no llegamos. A las que conocimos bien entre máscaras y sueños y ya no reconocemos. A todas aquellas a las que nunca seremos capaces de odiar y a las que nunca podremos amar. Por todos los que no queremos salir, queremos entrar.
miércoles, 22 de octubre de 2014
Blue is the warmest colour.
Lo más triste, después de la ausencia, es que no puedas escribir con tu ingenio la imagen de unos ojos que se fundían con el entorno. Nunca he tenido tan claro que el azul es el color más cálido.
viernes, 3 de octubre de 2014
La soledad sería esto.
A Pizarnik,
a la soledad del lenguaje,
a la opresión de la irrealidad.
Sospeché, Alejandra, que la soledad sería comprender el dolor que no siente el agua al chocar contra las ventanas, cuando la lluvia -como siempre- azota el verde de los que no se ven brillar. Sería ese ritmo que imprimen las nubes en permanente posición, sin formas con las que jugar a pasar la infancia, ni esperanzas de que se disipen dando paso al rey de mi república. La soledad era esto, aislarse en otro y no comprender qué quiere decir el cariño si una no lo siente, la soledad no era más que una lágrima en cuyo lugar sale una sonrisa torcida. Era morirse mirando un mar que nunca aparecía, era memorias de amor sin amor, era pensamientos sin fe y era esa mirada violeta con la que fulminabas los amaneceres. La soledad no era sino mi constructo de mí, y tal vez el tuyo de ti y esa visión tan subjetiva e irreal con la que nos deshacemos del supuesto mundo de distopías que encadena almas. Pero tú sabías volar, enséñame y permite que venga conmigo esta soledad...
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