Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

jueves, 15 de noviembre de 2012

La delgada linea roja.

Lo que yo podría haber dado por amor, pero ya era tarde, mi corazón había muerto lentamente. Mi alma fue desprendiéndose de mi cuerpo con cada grito. Nuestras sonrisas nunca eran compartidas ya, se nos escapaba el amor y no sabíamos que hacer para remediarlo. Si al menos sólo se nos escapara el amor hacia el otro... pero sospeché que el enamoramiento como tal, murió con la parte de mi inconsciente que besaba al tuyo. Tal vez quien nunca se enamoró no lo supiese, pero el alma no aguantaría más de un par de veces enamorada y luego abandonada, acabaría sucia y sin vida, sin esperanzas que regalar ni partes hermosas que enseñar. ¡Lo que yo podría haber dado...! Incluso vida, y no hay nada más bonito que eso. Pero ya era tarde. Pero ya es tarde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario