Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Por verte sonreír.

<< Eras la dulce niña que nunca hablaba de hacer el amor, que se ruborizaba al besarme. Me acuerdo de que después de dejarme sin respiración fruncías el ceño como si ni siquiera me hubieses rozado los labios. Tú, que siempre decías que el amor es un secreto entre los enamorados y que la pasión se esfuma, pero que el cariño permanece. ¿Qué te ha pasado Lucía? ¿Por qué ahora me abrazas como nunca más fuésemos a encontrarnos? ¿Por qué ya nunca dices "te amo" y me miras como si no pudieses esperar para investigar por mi cuerpo por segunda vez? ¿Has crecido Lucía? Te miro para encontrarme con tus manos siempre amables y no me dejas tiempo para la contemplación, me agarras y enredas mi pelo con tus dedos afilados aunque todavía dulces. Lucía, déjame decirte una vez más que te quiero, empiezo a notar que voy a perderte. No me abandones antes del mediodía, ríe sin sarcasmo, quiéreme, pero quiéreme como antes, como cuando no había otro lugar en el mundo mejor que el campo al anochecer bajo la noche estrellada. Lucía, di que me echarás de menos, que sigues persiguiendo la eternidad como única meta en la vida...>>
<<Julien, ¿cómo no sonreír ante tus súplicas de amor? Soy la misma, la pizpireta Lucía a la que le daba pánico enamorarse y se refugiaba en ti ante cualquier contratiempo de la casualidad. ¿Sabes qué ha cambiado? Que ya no importa reconocerle al mundo que te quiero, no necesito hacerme la digna, quiero hacerte el amor sin tener que disimular, sin que seas tú el único causante de los suspiros sobre la almohada... o sobre la hierba. He decidido devolverle a mi alma la felicidad que se le escapa cada noche cuando no estás. Después de tantas madrugadas escuchando cómo duele la distancia y las risas alejadas, anhelo quererte rápido, fugaz, como si fueras a irte mañana y no volvieses jamás, como si otras fueran a robarte y otros a robarme a mí. Sin embargo, ¿quieres que te diga que en los días más solitarios sueño con una eternidad construida entre los dos? Lo hago. ¿Quieres escuchar "te quiero"? Te quiero.>>


jueves, 15 de noviembre de 2012

La delgada linea roja.

Lo que yo podría haber dado por amor, pero ya era tarde, mi corazón había muerto lentamente. Mi alma fue desprendiéndose de mi cuerpo con cada grito. Nuestras sonrisas nunca eran compartidas ya, se nos escapaba el amor y no sabíamos que hacer para remediarlo. Si al menos sólo se nos escapara el amor hacia el otro... pero sospeché que el enamoramiento como tal, murió con la parte de mi inconsciente que besaba al tuyo. Tal vez quien nunca se enamoró no lo supiese, pero el alma no aguantaría más de un par de veces enamorada y luego abandonada, acabaría sucia y sin vida, sin esperanzas que regalar ni partes hermosas que enseñar. ¡Lo que yo podría haber dado...! Incluso vida, y no hay nada más bonito que eso. Pero ya era tarde. Pero ya es tarde.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Días beige.

El cielo hubiera estado más azul aquella mañana si hubiera habido alguien con quien salir a dibujarlo. El baile de las hojas en otoño anunciaba una jornada de gorros y bufandas, de cafés negros y sonrisas derretidas bajo el suave sol de noviembre. Las heroínas de nuestro tiempo estaban en sus hogares mirando la vida a través de cristales, veían pasar pies por la calzada, rostros con la nariz roja por el frío y al tiempo. Se sorprendían por el sigilo con el que este pasa. Cerrando los ojos, pensando en el ayer, se asombraban también por los diferentes giros que éste decide dar a la vida. Algunas habían soñado con ser científicas y estudiaban ahora a Shakespeare por errores de algún despistado. Otras aprendían de la sociedad con la ínfima esperanza de cambiar el mundo, o si no al menos, de entenderlo mejor. Las había que se refugiaban en el cuerpo perdido de un amor y estábamos también las que nos sentíamos a la vez vacías y muy completas, libres e irremediablemente atadas. Éramos las fantasiosas, las que nos debatíamos entre llorar o reír. Nuestras esperanzas nos rodeaban sutiles como pompas de jabón. Eran bellas, se encontraban a punto de romperse. Nosotras no nos imaginábamos revolviendo la historia, ni dejando huella; viajábamos a paraísos en los que nunca habíamos estado sin salir de nuestras habitaciones y ansiabamos que un valiente caballero se jugara el tipo por nosotras. Fuimos las eternas enamoradas, las eternas crías, las mujeres mitad princesa, mitad Emma Bovary (aunque, ¿no era ella también una princesa de espíritu?). Salíamos al balcón a esperar las aventuras, escribíamos palabras para suplir los besos que no dábamos, amábamos para aguantar mejor todas las realidades grises que nos hacían decaer.

I wanna lay you down in a bed of roses.


La frente, las pestañas, la naricilla, los pómulos, las orejas rojitas, la sonrisa abierta, los labios, el ápice de la lengua,  la inocencia.

La barbilla, el bocado de Adán, el cuello, la clavícula, los hombros firmes, el cariño.

El pecho, los brazos extendidos, los antebrazos, la palma de las manos semicerradas, las uñas, la confianza.

La barriga tersa, el ombligo, la pelvis joven, los muslos, el vello, el sexo palpitante, la pasión.

Las rodillas temblorosas, los gemelos, las pantorrillas, los tobillos fríos, el empeine del pie derecho, los dedos uno a uno, el amor.

Tú.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Pequeño, peludo y suave.

Los días tristes nunca lo son del todo si no dejamos que lo sean. Se tornan grises, grises como el acero. Como el acero de Platero, el que describía Juan Ramón como Acero y plata de luna, al mismo tiempo. Plata de luna es lo que le pido a mi soledad, que ilumine el alma para transformarla en gris perla, que acabe con la niebla y las nubes del invierno. Plata de luna contra los desengaños y para los éxitos. Se habla mucho del valor del oro, brillante, soleado, poderoso, típicamente ganador. Hoy pido que no olvidemos esta plata grisácea y tímida de la luna que precisamente por tener un resplandor más apagado y tímido resulta más especial cuando nos alumbra.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Pigmalión y Galatea.

 Desprenderse de las ilusiones no era algo tan sencillo como pensó unos meses atrás. Había oído decir que resignarse es lo fácil, que aceptar los hechos según se suceden era lo sencillo y lo cómodo. ¡Menuda estupidez!  Resignarse es difícil, pues nadie con un mínimo de su humanidad intacta querría perder esa parte que nos hace sentir vivos llamada esperanza. La esperanza y el amor eran lo único que le aseguraban que aun era posible creer en el ser humano, a pesar de toda su ciencia robotizada, sus guerras cobardes y su competitividad mal aprendida a lo largo de la historia. Pensaba esto mientras sus ojos se debatían entre el sueño y la lucidez, venció la lucidez y se incorporó. Durmiendo no se ha conquistado o descubierto nunca nada, durmiendo, salvo si uno es surrealista y como tal plasmas sus sueños, nunca se ha creado una obra de arte. Le sonrió con malicia al bloque de yeso que había dejado casi intacto, presa de la frustración, el día anterior. Se había quedado dormido en el salón llorando de rabia ante su falta de inspiración. La inspiración, otro gran mito del mundo de los artistas, se decía, ¿es posible ser un genio poseyendo únicamente inspiración? La gente se equivoca; uno no está tranquilamente sentado en su casa pensando en el ayer  o en el mañana y de repente se hace poeta, o compone una canción de amor y se hace músico, o coge unos pinceles y copia sin errores la Maja desnuda. La constancia y el esfuerzo comparten protagonismo con la inspiración y el talento; pues, aunque duela, el talento es otra cualidad crucial. De un portentoso talento, surgen las grandes inspiraciones, y con ellas, las creaciones más conmovedoras. De la constancia, el empeño para llevarlas a cabo y no abandonar hasta alcanzar la perfección personal. Sacudío la cabeza como si  deseara desprenderse de dichas ideas, demasiados pensamientos antes de desayunar.