Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

miércoles, 26 de octubre de 2016

No voy a poder vivir mientras tus rizos y los de Dylan se confundan y haya genios que me lo recuerden. Ojalá que tus canciones no me lleguen nunca, ojalá que los poemas del catalán a cuya llamada acudo, te borren de pronto.

martes, 18 de octubre de 2016

 Despoetízame y dame arte urbano, que las mañanas con disparidades imprimen luz a las madrugadas de Gran Vía.

lunes, 10 de octubre de 2016

Supera esto, no serás capaz.

De cómo cambiar la rabia y la pasividad por la idealización más nostálgica. Cuando al pensar en ti, aunque el convesacionalismo te valiera madre y yo estuviera cansada de leer a esos poemas, comprendí yonosabíaquenotenerte y bajaron los latinos a despertarme del golpequemedienlacarapensandoenvos. Hasta dónde ha llegado esta licencia poética con la que ya contábamos en primeros textos que nunca leíste, hasta dónde quererentrar y no poder más que pulverizarse los ojos y morirse como los que han (pretendido) amar mucho. Dónde estás cadencia vital, qué hacen tus titubeos ahora, cómo será cuando después de tu voz se borren de esta (des)memoria tus rasgos de querubín.  Ya no es, ya no será, no conoceré los éxitos de la tibia erudición. (Déjame ser mi propio testamento).


sábado, 1 de octubre de 2016

REPÚBLICA DE LOS LOBOS

En la República de los Lobos
nos enseñaron a aullar.

Pero nadie sabe
si nuestro aullido es amenaza, queja,
una forma de música incomprensible
para quien no sea lobo;
un desafío, una oración, un discurso

o un monólogo solipsista.

José Emilio Pacheco.