Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Para él

Me gusta porque  
no sabe nada de mí y
aun así trata de sonreír
a mi locura más primaria
a mis frases 
incoherentes y simpáticas
y porque no conoce mi
gusto por escribir ni
mis manías, ni nada,
porque nunca va a hacerlo,
ni a leerme, ni a besarme,
ni yo a encontrarlo aunque 
nos conozcamos, poco, como
sombras miedosas, como...
un amor platónico más
que permanece sereno,
pese a saber mejor que nadie
que el ser humano no,
no, no, no tiene remedio,
porque no llegué a él, porque 
es de esas personas
que te hacen no dormir
y jamás se enteran de ese insomnio tan dulce, tan utópico, tan absurdo que te han provocado.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Whitenight

En el bullicio de la adolescencia estas noches de insomnio y soledad eran una bendición para mis esbozos de palabras, que entre bostezos hacían de un problema una pequeña distracción nocturna. Fueron especiales porque eran únicas, no se repetían una tras otra, no empeoraron sino que en el ocaso de la madrugada resucitaba la alegría. Resultaban inspiradoras al igual que ahora resultan asfixiantes y difusas porque tú me querías, porque yo te quería, porque merecía la pena pedir disculpar y regalar perdones. Porque el amor era incongruente pero mutuo, porque creía en ti.

martes, 3 de septiembre de 2013

Quisiera pensar que lo que pasaba es que el encuentro fue en el tiempo equivocado, que si en otra época nos hubiéramos cruzado hubiéramos sido un calco al hombre y la mujer con la cabeza llena de nubes. Sin embargo, qué loca esta idea mía, mira cómo hemos cambiado, cómo nos miramos con la curiosidad con la que lo hacen dos extraños interesados mutuamente.