Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

martes, 5 de mayo de 2015

Ni siquiera no siendo acaba la contradicción.

Si fuera por no ser, ya no seríamos ni el cansancio desdeñoso de la mirada gacha con la que nos saludábamos. No seríamos ni las palabras unidas formando dicha negación, ni siquiera la verdad sobre la mentira de no seres en la que vivimos. Por supuesto, no seríamos ese tiempo- ¡qué absurda pretensión desear agarrar lo pasado!-. No seríamos nosotros, ni aquellos ni los que se olvidaron en la mentalidad colectiva. No seríamos más que vidas sin certeza de vivir, pero con evidencia de separación. Seríamos en fin, yo y mi imagen del tú, y no descarto que esta última fuera. Puede que estuviera obligado a no ser, o puede que la pretensión de la existencia colectiva sea la más vaga fantasía humana que los no seres hayan imaginado.